Almuerzo convivencia con Yoani Sánchez

capturacuba

Charlando sobre sus múltiples viajes, me comentó: “Si tiene ganas de conocer Cuba, el momento es ahora. Luego será solo un país más, con una historia que contar, como todos. Ahora puede ver lo que un Estado comunista es capaz de hacer”. Él cuenta que ha viajado en dos ocasiones y que tiene deseo de regresar.

De las varias anécdotas que ha contado, que incluyen una de un lugar al que lo llevaron a comprar habanos en lo que parecía ser un edificio abandonado, y el método de pago de un restaurante en donde Hemingway solía beber sus mojitos, me contó una que ocurre por la plaza central:

Cuenta que, si uno va caminando por ahí, te puedes topar con personas que se acercan a pedir, ya sean bolígrafos, de los que “no saben fallar”, o bolsas plásticas, y que son enfáticos en que no pueden recibir dinero, pues eso es tomado como limosna y la tal es mal vista por el Estado, en cambio a los otros artículos se les toma como un regalo. Dice desconocer el propósito de pedir aquellos artículos. Yo sospecho que es que la petición suena lastimera, pero no puedo asegurarlo. No obstante, la parte interesante, para mí, ocurre unos minutos después, cuando un desconocido se acerca con la única misión de preguntar al turista si todo está bien, y a cuestionar lo que fuera que le fue dicho —Nadie puede hablar mal del gobierno ni comentar cosas que no se debe.

*******

El viernes 30 de septiembre fui invitado, junto con otros varios, a un almuerzo de convivencia con Yoani Sánchez, quien con camaradería y soltura tuvo a bien compartir algo de lo que es ir por el mundo contando lo que es la vida en Cuba, lo que es ser bloguero/periodista en aquel lugar que pretende controlarlo todo, y contestar a las preguntas que algunos de nosotros, por turno, le hicimos.

Mi pregunta, la última en ser contestada, tenía relación con la anécdota de las personas de la plaza. ¿Cómo es posible —pregunté— que, conociendo la triste situación de todos, haya personas que se dediquen a delatar a sus conciudadanos?

Yoani me dijo que hay tres escenarios, el primero y más obvio, es el de aquellas personas que, ajenas al dolor de otro, deciden pensar solo en ellas y por una recompensa son capaces de cualquier vileza. Son esas mismas personas que desean que el régimen continúe, pues si termina quedarían solos, despreciados por la sociedad.

El segundo escenario obedece a nuestra lamentable condición humana, que es capaz de resolver diferencias e inconformidades acusando sin más. Yoani mencionaba que alguien puede, por simple envidia, delatar al vecino, y que como de una u otra manera, todos hacen cosas fuera de ley con tal de sobrellevar la vida en la isla, las acusaciones resultan siempre ciertas. De ahí que nadie pueda confiar en nadie.

La tercera y la que más llamó mi atención, tiene que ver con el abuso de la inocencia. Pasa, comentó, que a muchos se los llevan de chicos, los meten en escuelas militares y básicamente les lavan el cerebro, convirtiendo para ellos en una realidad la idealización de la revolución, el odio hacia todo lo que parezca yanqui, y el principio de mantener aquel sistema a cualquier costo. No es que ellos escojan ser malas personas, es que están convencidas que son las buenas.

*******

Al salir de la actividad, más allá de lo enriquecedora de la experiencia; de la sorpresa, nada agradable, de conocer detalles que, para muchos en nuestra cotidianidad, nos parecerían inadmisibles, por parte del gobierno y su robo de la libertad; de lo despreciable de la conducta humana de aquel que ha sido moldeado por el ansia de poder, me quedé meditando sobre lo que nos conduce y nos hace tomar decisiones.

Es muy posible que muchas veces, en determinados actos, con determinadas conductas o sosteniendo tal o cual creencia específica, actuemos, ya movidos por la vileza de un interés personal que se imponga al derecho ajeno, por la debilidad de nuestras emociones o porque nos hemos convencido, sin más, que algo es cierto, solo porque alguien, en quien por cualesquiera razones confiamos, puso la idea en nuestras mentes, y aquello quedó como grabado en mármol.

Sería bueno meditar en cada cuánto juzgamos nuestras premisas de vida y en cada cuánto decidimos dudar de todo cuanto creemos y aceptamos.

Quizá un “bastante seguido” no sea suficiente.

Saludos.

PS. Para leer más de Yoani Sánchez puedes visitar su blog: GeneraciónY en 14Ymedio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s