El Libro de la Vida

captura-de-pantalla-2016-09-17-a-las-11-49-58-a-m

Yo yacía en el suelo llorando inconsolable, cuando se acercó a mi oído y me susurró: “Dice el Señor que tu nombre ha sido inscrito en el Libro de la Vida”. Aquel día de campamento juvenil, cerca de Palín, más que paz y el regalo de la vida eterna, recibí la peor condena que había recibido hasta entonces.

Sin saberlo, esta persona me dio el regalo de la duda, una constante en la fe, que siempre encuentra formas de hacerse más profunda:

¿Quién me lo dijo?
¿Por qué me lo dijo?
¿Se lo había inventado o dios le habló en realidad?
¿Por qué yo?
¿Dejás de esforzarte por estar en ese libro cuando sabes que estás?
¿Se puede borrar el nombre del libro?
¿Qué pasa con el espacio que se deja en blanco? ¿lo llenan con otro nombre?
¿Cuántas páginas tiene el libro?
¿Importa el orden en que esté escrito?

Menos mal que con el tiempo entendí que dios es una invención humana, que el Libro de la Vida no existe y que la vida eterna no es más que una quimera.

Pero hoy día hay una duda que, incansable, aún persiste:

¿Por qué dice inscrito en lugar de escrito?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s