Casi se me va junio

EscribiendoUnos horas antes de sentarme frente a este computador me di cuenta que junio se terminaba y que no había escrito nada para el blog. Como muchos otros, tengo esa costumbre de establecer reglas personales de las que —¿qué porcentaje será?— quizá un treinta por ciento me empeño en cumplir. El resto quedan olvidadas después de uno o dos intentos y tras tragar el remordimiento que causa la dejadez. Una de esas reglas que me propuse, hace tan solo un par de meses, tenía opciones: o escribía al menos un artículo por mes o me olvidaba del blog —algo sobre lo que he meditado y comentado muchas veces.

Pues nada, heme aquí, a pocas horas de tener que decidir si hacer de ésta una regla a seguir —al menos por un mes más— u olvidarla. Y decido ponerme a ello.
He sacado mis notas: las que tengo en una pequeña libreta que pensé que había perdido, pero que recuperé; he chequeado las que tengo anotadas en el celular; he consultado un cuaderno que me sirve para apuntar ideas, aunque no siempre lo llevo conmigo; y por último he revisado mis feeds, de donde a veces saco una que otra idea. El resultado no me ha dejado satisfecho. No es que no hayan temas, los hay y algunos, de hecho, me parecen harto interesantes —que no es igual a que lo sean—, pero algunos requieren investigación que me tomaría tiempo, otros son un tanto conflictivos y hoy no me siento con deseo de opinar y causar controversia, un par, en cambio, no me queda claro por qué las anote, y de literatura nada: éste blog no se presta para ello.

El alimento de la creatividad no es la inspiración. El verdadero alimento es la pregunta: “What if?” —En inglés queda más compacto y, hay que reconocerlo, mejor que un: “¿Qué pasaría si?”—. La idea no es mía, dicha pregunta se encuentra regada en cantidad de libros, blogs y artículos que hablan de recomendaciones para escritores. Pero lo cierto es que darle solo esa función es mermar el poder del cuestionamiento.

Pienso en qué pasaría si no escribo en junio y me olvido de mi absurda regla. El mundo, está claro, seguirá girando; la mayoría de gente seguirá pendiente, hablando y opinando sobre el Mundial de Fútbol; el sol seguirá dando los buenos días y la luna ahuyentándole tras su llegar; el gobernante en turno seguirá intentando salirse con la suya respecto a la SAT y, por qué no decirlo, respecto al país; el viento seguirá repartiendo vida y a nosotros se nos seguirá escapando con cada exhalar; el trabajador seguirá esforzándose de ser productivo y el holgazán seguirá trabajando en inventar formas de lograr hacer lo menos, por supuesto, esperando grandes recompensas; las estrellas seguirán colgadas del firmamento, aunque nadie les preste atención, y las personas que pasan sus días engañadas, seguirán pensando que viven al máximo y que son felices.
Ahora aparecen otras preguntas en mi cabeza —ésta vez en español—: ¿Qué haces acá leyendo? ¿Qué te trajo o cómo llegaste? ¿Qué esperabas leer? ¿Qué pensabas encontrar? Soy honesto, consideré que con éste texto estaba creando palabras muertas. Porque, a menos de que fueran leídas, nacerían sin sentido. Pero acá estás… dándoles vida. Y no, no pienses que las palabras son de quien escribe —cuanto pongo acá lo pude solo pensar—, lo he puesto para otros, contrariado por la posibilidad de decepcionar con lo escrito.

¿Qué pasaría si no me estuvieras leyendo? ¿Qué estarías haciendo? ¿Qué estarías pensando? Como ves, cada decisión y acción tomada significa el sacrificio de otras alternativas. Pero sigues acá. No sé para tu persona, pero para mí es asombroso.

Por mi parte no podré contestar a la pregunta. Las cosas “grandes” no han cambiado tras escribir esto, pero las pequeñas, esas que dan significado y sazón a la vida, esas insignificantes importancias que hacemos crecer en nuestro interior, se han visto afectadas. Estoy contento porque he cumplido en junio, porque he conseguido el tema y he hecho el tiempo para escribir, algo que disfruto tanto —lo habré comentado antes—. Y también porque celebro el que hayas tomado algo de tu tiempo para pasar por acá.

¿Qué pasaría si no escribo en julio o si ya no me leyeses? No lo sé, pero hoy no es día para preocuparme por ello.

Saludos

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