Sobre el éxito

IMG_20140129_131004Nos juntamos el otro día y me dijo: “Acá como me ves, la mía es una vida exitosa”. Por dentro sonreí, no porque me pareciera egocéntrico —contrario a la creencia popular encuentro al ego vital para alcanzar grandes cosas— o porque pensara que sacaba de proporción sus logros —una visión alterada, lejos de darme risa me daría pena—. Lo que me causó gracia fue su forma inapropiada de referirse a sí mismo. Por más que se lo busque y por más que existan quienes insisten en vender la fórmula para lograrla, no existe tal cosa como alcanzar una vida exitosa. El éxito tiene que ver con el resultado de algo, implica un final —sé que no hace falta la obvia aclaración de que la vida, mientras se le vive, no ha llegado a su fin.

Hay otro problema con la evaluación del éxito: toda evaluación precisa medición. Toda vida es un constante acumular de logros y fracasos y cada suma depende de la meta trazada y de lo estricto que se sea en el juicio. Si la meta era juntar Q2000 para fin de año y se junta solo Q1800, la mayoría estaría de acuerdo en que fue un buen logro, aunque también podría verse como un fracaso no tan malo.

Sobre el tema se habrán escrito miles de libros y miles de artículos. En la mayoría se leerá que el éxito es personal, porque cada quien es creador de la medida del mismo. Éxito no es lograr mucho dinero, tener el mejor trabajo o la mejor familia, y fracaso tampoco será ganar poco, realizar un trabajo que no apetece o vivir solo. El ser humano es libre de crear su escala de valores y en función de ella tendrá que evaluar.

A mí me gusta más hablar de logros. Me da más la sensación de tener los pies sobre la tierra con ellos que con el éxito, pero es una visión muy personal.

Hace ya algunas semanas leí el comentario de una persona que decía que su más grande logro eran sus hijos. ¡Qué injusticia! Recuerdo que pensé.

Si las metas son personales, si las medidas son personales y la evaluación final es personal —porque la de lo demás nunca será la misma entre ellos, ni real—, por qué iba a caer el peso del éxito de alguien sobre otra persona. ¿De qué cuenta hemos de pensar que contamos con lo necesario para guiar la vida de los hijos a nuestro ideal de “buena vida” y de dónde se nos podría ocurrir que eso que deseamos para ellos es lo que ellos van a desear? Ha de ser un peso muy grande que el éxito de los padres recaiga sobre los hombros de uno. Quizá ellos aspiraban riqueza y el hijo salió artista —porque los artistas, todos sabemos, no acumulan dinero—. Quizá ellos soñaban con cuatro nietos y a la hija no le gustan los niños. El logro anhelado y tras el que se va, debería tener la cualidad de incumbirnos solo a nosotros, no hacerlo un peso para los demás.

No obstante hay algo que me inquieta aún más. ¿De dónde saca alguien la idea de que ser padre es un gran logro por sí mismo?

La cifra es incierta, pero supongamos que cada minuto nacen dos bebés en el mundo —Hay datos que hablan de 1 cada 3 segundos y otros de 180 por minuto, todos sin una fuente fidedigna—, éstos serían 1,051,200 nuevas vidas al año. Lo que, ya que cumplan como tales o no, representa 2,102400 padres cada doce meses. Me divierto cuando la gente habla del milagro del nacimiento. Un milagro debería ser un suceso extraordinario. Algo que pasa tantas veces al año no puede serlo. Por el contrario, ser padres es algo sumamente sencillo —fuera de quienes luchan por sobre alguna condición física—, por tanto a lo sumo es una meta cumplida y nada tiene que ver con éxito.

¿Qué pasaría si cada generación pensara igual? Si el éxito de los unos dependiera de los otros este mundo se paraliza.

Si la meta era tener hijos bien, si la meta es ser un buen padre es loable, pero si alguien asegura que aquello es su máximo logro debería pensarlo con calma.

Descansar el éxito de uno sobre los logros de otros es una salida fácil y un actuar cómodo. Descansar el éxito propio sobre metas fáciles, accesibles o comunes le ha de quitar sabor a la vida.

Si alguien va a sentirse orgulloso de algo, debería ser de su propia acumulación de triunfos y, también, de sus fracasos. La vida da para mucho, ser padres es solo una pequeña parte de ella.

Saludos

Un comentario en “Sobre el éxito

  1. Buen artículo… me dejo pensando eso del milagro de nacimiento que si de verdad no es para nada un milagro jajaja ta bien pero estas loco pizado! mira que tomarte el tiempo para calcular que hay 2,102400 de “milagros” cada 12 meses…. salud pues!

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