Sobrenatural

sobrenaturalJorge Jadesh, que no es más que el nombre del personaje de ésta historia, comenzó su vida conociendo de carencias. Su padre murió en un accidente de auto cuando él tenía solo dos años de vida y su madre, quien había dejado todo por seguir a su amado, se vio en la necesidad de sobrevivir a fuerza de trabajitos que lograba conseguir, dada su falta de experiencia y de ambición.

Pasaron los años y Jorge no pudo concluir sus estudios pues, mamado el ejemplo, tomó aquella costumbre de no durar en los trabajos e irla pasando “a como saliera”.

Se enamoró. Conoció a una joven cuya mirada, porque no era de muy buen ver, le cautivaba. Ella, formada en principios religiosos, no daba importancia a la situación económica del joven que luchó por conquistar su amor hasta convencerla de casarse, pese a que en lo espiritual diferían en costumbres, no así en ciertas creencias generales.

Llegaron los hijos, tres en total y a Jorge se le complicaba cada vez más sacarlos adelante. El dinero no abundaba. Elocuente para hablar, transmitía confianza, lo que hacía que pudiera conseguir trabajos, pero su carácter y su desdén por la responsabilidad atentaban contra su estabilidad laboral. Vivían de un lado a otro, prestos a cambiar de habitación cuando no se podía pagar más el alquiler. Le debía a muchas personas y así iba perdiendo contactos y amistades, lo que le hacía perder favores.

Un día, destrozado por lo que consideraba mala fortuna, hizo eco al suplicar de su madre y al insistir de su esposa. Acudió a la iglesia en donde se predicaba que estaba en el lugar preciso aquel que llegaba necesitado. Jorge entendió que le hablaban a él y empezó a asistir con regularidad a los servicios y conoció y se relacionó con los amigos de su esposa. Uno de aquellos resultó ser un empresario de éxito y no dudó en tender una mano de hermandad: le dio empleo, uno sencillo, con promesa de crecimiento según los resultados. Jorge cambió su actitud y se hizo responsable, el dinero seguía escaso pero al menos entraba constantemente.

Unos meses después, convencido de que su vida había cambiado desde que buscó lo espiritual, Jorge se inscribió en un curso que la iglesia impartía para aquellos que sentían el llamado a ser pastores. Su madre que le conocía había insistido desde siempre que él llegaría a ser uno, apoyada en el amor de madre, el anhelo de ver que su hijo fuera de utilidad para dios y aquella elocuencia y forma tan amena de hablar que caracterizaba a su retoño. Incluso el apellido le ayudaba, siempre es mejor tener uno poco común para pastorear.

No eran muchos en aquella reunión. Inició la presentación: Jorge se puso de pie y dijo su nombre. Quien estaba al frente se le quedó viendo firme a los ojos y le cuestionó en tono fraternal: “¿Por qué tardaste tanto?”. Las lágrimas surgieron. Jorge vio la confirmación de su llamado, quien estaba al frente vio como dios le usaba para hablarle a una oveja.

La historia de Jorge Jadesh no ha de ser muy distinta de muchas otras. Carencia y falta de responsabilidad abundan en los recuerdos de muchos, por más que se pretenda justificar con que se hizo o se aprendió de esa manera por el desapego hacia lo material.

A religiones y lugares de ayuda espiritual casi es seguro que llegarán personas con harta necesidad, de otra forma es difícil que se acerquen, así que no existe mejor predica que aquella que habla de ayudar y dar refugio al necesitado; que aquella que pregone que los problemas pueden descansarse en un ser superior de poderes ilimitados; que aquella que quite el peso de la responsabilidad de decidir, después de todo, todo forma parte de un plan divino.

La vida laboral de Jorge se vio beneficiada: primero porque conoció más personas y en la vida siempre es mejor contar con más manos amigas que puedan dar una ayuda; segundo porque, al saberse controlado desde los cielos todo el tiempo y al creer que su testimonio era parte importante de su vivir, para el momento en que le tocara dar cuentas de su vida frente al creador, decidió, sin más, trabajar bien; y tercero, también se benefició porque el sentirse respaldado por un ente espiritual le dio la confianza en sí mismo que necesitaba. Jorge no logró comprender que la responsabilidad y la confianza manan de uno mismo. Que, por lo regular, al esfuerzo y al buen trabajo, lo acompañan beneficios tanto personales como financieros.

El “llamado” suele ocurrir casi a todos como consecuencia de un intento de devolver un favor y/o crecer en estatus dentro del organigrama espiritual. Pero hay un punto a destacar en cuanto a la experiencia que vivió Jorge el primer día que le enseñarían a pastorear:

Es muy difícil que una persona decida que quiere ser pastor de la noche a la mañana, lo más seguro es que pasen meses y años antes de dar el paso. Aquel que está al frente de la clase ha escuchado la misma frase antes y la suelta: “¿Por qué tardaste tanto?”. Jorge ve en aquella pregunta algo sobrenatural, una confirmación de que aquel es su lugar dicha por dios mismo. “Cómo es posible que sepa de mi vida” se pregunta. Él sabe que no le ha contado nada y su primera y única explicación es que dios ha hablado a través de ésta persona. Curiosamente la persona que está al frente, que no ha intentado timarlo, cuando escucha la historia de Jorge experimenta la confirmación de que dios ha hablado a través de él, porque no sabía nada de la historia de Jorge, ni entiende la obviedad del asunto.

Así muchos y muchos deciden esforzarse lo menos en analizar las situaciones y ven consecuencias naturales a acciones normales como actos de intervención divina y ven en afirmaciones que parecen hechas al azar pero que tienen un altísimo grado de probabilidad de ser ciertas confirmaciones sobrenaturales.

Al ser humano le encanta creer en cosas que no conoce y de las cuales no hay evidencia, con la tendencia a forzar la misma en cosas muy pequeñas o que tienen fáciles y/o obvias explicaciones. Y… si falla, siempre será un problema de falta de fe.

Saludos

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