No me avergüenzo

Guatemala1“Ya se –Imagino que habrá pensado– voy a llevar unos cohetes para darles un susto, para hacer que no se escuche lo que están diciendo y, de paso, reírme un poco de ellos. ¡Qué brillante soy!” Es hasta ahora lo único que se me ocurre que alguien pensó para que decidiera hacer explotar juegos pirotécnicos en un lugar tan importante, o por lo menos uno que debiera serlo, como el congreso, y en medio de una reunión importante, o una que debiese serlo, como una sesión plenaria.

Que una sesión en el congreso comience con tres horas de atraso es una cosa que pareciera que a nadie importa ya, especialmente luego de aquella reunión de “record” que tardó menos de cinco minutos. El uso de megáfonos para hacerse escuchar y los empujones de quienes parecieran querer arreglar las cosas a golpes llama más la atención, pero no es difícil esperar absurdos tales de personas que están lejos de hacer aquello que se supone deben hacer, velar por el bienestar de Guatemala.

No me avergüenza que sean así. Como no me avergüenza que los titulares de las noticias nos muestren la forma y los montos aprobados en el presupuesto para 2013. No siento vergüenza tampoco al escuchar a un analista en televisión decir, parafraseando, que: “De todos modos todos los años se autoriza un presupuesto deficitario”.

Es que esos que se supone trabajan ahí y que se dicen representantes del pueblo, no me representan a mí. Soy guatemalteco porque nací en éste bello lugar, pero no termina de convencerme aquello de que “Guatemala somos todos”. Los acuerdos a los que llegan, las leyes que promueven y las que engavetan, no tienen nada que ver con mi opinión sobre las mismas. No estoy de acuerdo con muchos de los discursos y posturas frente a problemas que tenemos. Rechazo también mucho de los programas que mantienen. Por la forma de hacer las cosas y los acuerdos a los que llegan, un retortijón me suele aparecer cuando les llaman “Padres de la patria”.

Tampoco me representan ni representan ninguno de mis intereses –Porque así suelen gritar y escribir en sus pancartas, que luchan por el pueblo– los que bloquean carreteras; los que complican todo y solo se dedican a pedir, con sus manifestaciones; los que claman por justicia cubriendo su rostro; los que acompañan las marchas sin tener idea de por qué lo hacen; y mucho menos quienes se dedican a pintar y causar daño en propiedad ajena. Y digo, de una persona que como protesta decide orinar en una fuente, ni hablar. Aunque sí me gustaría saber lo que pasaba por su mente mientras lo hacía: “Ahora sí, para que vean que lucho por el pueblo, ahora sí me han de escuchar”. No… no logro entenderlo.

Pero tampoco me representan la medalla de plata de Barrondo, ni la actuación de la SUB20 de Fútbol ni de la selección de Futsal. Tampoco el logro ni el libro de Andrea Cardona o el éxito que está teniendo Luis Von Ahn con sus proyectos tecnológicos.

Puedo, eso sí, admirar a unos y alegrarme de sus logros, repudiar y enojarme por la forma en que otros dirigen y quieren controlar el país, y por el daño que nos hacen.

Yo no soy Guatemala o por lo menos no me siento uno con todos los que habitamos estos lares. Yo creo en mi individualidad y mi derecho a ser y existir para mí mismo. Creo en hacer mi trabajo, lograr producción y alcanzar mis metas. Creo que la mejor forma de respetarse es hacer lo posible por estar bien uno mismo, y que el bienestar de todos llegará cuando sea sumado el bienestar de cada uno.

Sentiría vergüenza si alguna vez hiciera el ridículo que hacen diputados, gobernantes y manifestantes. Y también sentiría vergüenza si decidiera renunciar a mi individualidad. Por el contrario, siento orgullo de ser quien soy, como lo han de sentir las personas que puse de ejemplo por sus logros, y como ojalá lo sintiera cada guatemalteco por la forma en que dirige su vida.

Saludos

Un comentario en “No me avergüenzo

  1. Cierto, los que se dicen llamarse padres de la patria no hacen ni harán nada mas que solo para ellos mismos, enriquecerse con el dinero del pueblo, los que han logrado sus metas como Barrondo y otros, son logros para ellos mismos, los manifestantes no hacen otra cosa mas que destruir lo que no les pertenece, en fin cada uno tiene que ver como se las espanta y lograr si uno se propone las metas a alcanzar. bonito artículo.

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