Escepticismo

CopaConAguaUnas cuantas veces he recibido el siguiente juicio: “Sos ateo, o sea que sos escéptico”. Lo cierto es que una cosa no tiene absolutamente nada que ver con la otra y quiero exponer el por qué.

La corriente filosófica del escepticismo está basada en la duda, de ahí que se considere una buena forma de juzgar toda afirmación para no dar por sentado nada, ni aceptar una verdad como tal sin evidencia alguna. Hasta ahí pareciera bien, pero va más allá. Tal filosofía no acepta la existencia de verdades absolutas y está fundamentada en premisas del tipo: “no se puede afirmar nada, solo opinar sobre algo”, “si acaso existe alguna verdad, está solo en la cabeza del individuo que juzga”. A modo de ejemplo se diría que una persona que siente frío, está segura de que ella tiene frío (su verdad), pero no puede asegurar que en ese momento hace frío (la verdad para el resto).

La idea de ser escéptico es liberarse de la carga que representaría defender afirmaciones, convirtiéndolas en simples opiniones. Permite a las personas buscar cierta paz porque no entran en conflicto con nada ni con nadie. Aceptarán las afirmaciones de otros como correctas, en función del afirmante, y se despreocuparán por estar de acuerdo o en desacuerdo con las mismas. Muchas de las personas con las que he charlado en alguna ocasión sostienen tal posición, solo que su defensa de la misma la cierran con la frase: “Todo es relativo”.

No podría ser escéptico porque existen verdades absolutas:

  • Como primer argumento está el hecho de que la existencia existe. Somos. Tu, que me lees, existes, por eso puedes leer acá. Existe éste artículo y existe quien lo escribió. No se puede negar el absoluto de que la existencia es.
  • Existe una y solo una realidad. Querer, desear o, incluso, creer que algo no es como es, no altera la misma. Puedes querer, desear o creer que la gravedad no existe, puedes también convencer a muchos y que sean miles y millones los que creyesen que la gravedad no existe, pero eso no alterará nada. Puedes pensar que, en muchas cosas que se dan por sentadas, no pueden ser millones los que estén equivocados, pero ese pensamiento no hará que en efecto dejen de estarlo. Desear que algo sea no crea una verdad.
  • Se puede vivir pretendiendo que existe una realidad distinta a la que es. Se puede percibir el mundo distinto. Se puede vivir creyendo en cosas sobre las cuales no existe evidencia que las respalden. Lo que no puedes hacer es evitar las consecuencias de creer y percibir las cosas de esa manera. Puedes creer que existe un ser sobrenatural que te salvará si enfrentas a una serpiente o a un león, pero no podrás hacer mucho por la forma en cómo termines luego de realizar tal acto. Puedes pensar que eres capaz de atravesar una pared, pero no evitarás el dolor y el daño que te causen los impactos en tu intento.
  • Se es libre para decidir. Muchas veces se puede estar limitado para accionar, pero aún así se cuenta con libertad. Por ejemplo, cada quien decide pensar o no hacerlo. Analizar las cosas que se enseñan o aceptarlas ciegamente. Y, siempre que no exista coacción, se cuenta con libertad para actuar de acuerdo a los propios principios, trabajados y analizados, o solo aceptar las normas sin fundamento que otros dicten.
  • El mundo funciona por causa y efecto. Todo aquello que pasa tiene una causa.
  • Las emociones son una realidad en nuestras vidas, pero tales provienen de nuestras convicciones y, si bien deben disfrutarse, no son un medio ni una fuente de conocimiento.
  • La razón es la forma en que se puede obtener conocimiento y la misma se basa en: percibir el mundo a través de los sentidos (En la imagen que acompaña este texto puede verse la imagen de una cuchara distorsionada al estar sumergida, una parte de ella, en agua, pero nuestro sentido de la vista no está engañado, solo nos está contando que la luz viaja a distinta velocidad al atravesar distintas densidades).  Luego que nuestros sentidos perciben el mundo, se forman conceptos.  Y es con el uso de la lógica que se junta toda la información para conocer. Idealmente se busca que en las conclusiones no exista contradicción, pero que eso llegue a ser cierto no es una verdad absoluta. En cambio es cierto que con tal método sí se puede llegar a obtener conclusiones ciertas o, cito de nuevo, verdades absolutas.

En definitiva no soy un escéptico, porque aunque es válido plantearse con dudas antes de aceptar cualquier verdad como cierta, sostengo que hay verdades que no pueden negarse.

Saludos

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