Cansado

dormirSin más… hoy me siento así: cansado.

Quizá sea por leer, escuchar y comentar todos los días del impacto, desaciertos y complicaciones que una, mal hecha, ley Antievasión trae para todos nosotros, como individuos y como país, mismos que no solo tienen que ver con lo que ahora a uno le quitarán —Porque los impuestos son eso, dinero que uno produjo y que el gobierno decide quitar y qué hacer con ello—, sino con las consecuencias económicas y de desarrollo que tendrá. Claro está que ver hacia otro lado y no darle importancia al tema sería un desacierto departe nuestra, quizá algo se pueda corregir y existe la esperanza de que aprendamos y encontremos los mecanismos para no permitir que estas cosas pasen sin que podamos hacer algo para evitarlo.

A lo mejor, mi cansancio, tiene que ver con estar enterándome, todos los días, de casos absurdos y ridículos de violencia, no solo de los amarillistas que cuentan el número de balazos que una persona recibe, sino de cualquiera por “falto de drama” que pueda percibirse, porque entre diecisiete y un solo balazo que termina con la vida de alguien la estupidez de la acción es la misma. Aceptar que hay quienes entienden que la vida de alguien tiene menos valor que lo que cuesta un celular es grotesco; ver coartada la libertad de, incluso, poder bajar el vidrio del auto, so pena de ser asaltado, es para llorar; que hayan sitios y horarios en donde es “preferible” no circular porque uno se convierte en un irresponsable si lo hiciera, casi sería risible si no fuera nuestro triste y diario acontecer. No obstante es de necios tratar de evadir la realidad. No hablar de un problema no hace que desaparezca y hacer “ruido” sobre lo que nos atañe es importante. Que para qué hablar de algo si no se dan soluciones, he escuchado muchas veces, pues porque en la discusión y en el compartir quizá entre todos logremos encontrar algunas.

Pudiera ser por la cantidad de veces que se aborda un asunto y la forma en que se redunda en los mismos conceptos. El tema de moda en Guatemala, aquel que se percibe insulso y de poca valía, pero que tanta opinión y comentario genera. Pero al final es importante que se hable, primero porque hablar y tener opinión de lo que queramos es parte de nuestra libertad, segundo porque es en esas discusiones en donde se puede ir generando criterio y nuevas opiniones, en el mejor de los casos, más acertadas. Porque quizá, con tanto que se habló, exista alguien que ahora cuestione lo que es ser nacionalista, que entienda que no se es más chapín por decir “muchá” y gustar de la “mejor cerveza”. A lo mejor alguien logre comprender que una empresa se funda con un principal objetivo que no es más que generar riqueza y que hacerlo de forma exitosa no tiene por qué ser un acto condenable a la hoguera. Quizá se empiecen a entender los beneficios que se generan alrededor de ellas y que nada de malo hay en el egoísmo de querer tener porque  a la larga se convierte en más beneficios para el resto.

Ver cómo unos hinchan a favor de un equipo de fútbol o de cualquier disciplina deportiva y cómo otros lo que hacen es burlarse y criticar hasta el punto de ridiculizar el gusto ajeno, pudiera ser la causa. No existe encuentro entre el Madrid y el Barca, que no se comente por todos lados, aún más ahora con las redes sociales. Y es que está claro que todos podemos tener una opinión y también todos podemos emitirla. El fútbol puede ser visto simplemente como veintidós personas corriendo tras un esférico o una diversión para sus seguidores. Absurdo o no, lo cierto es que gusta y aunque no se entienda, quien utiliza su dinero en ello no es que gaste, más bien invierte en su entretenimiento gracias a que contamos con la libertad, aunque poca, suficiente para ello. Todas esas opiniones tendrían mucho más valor si fueran hechas sin agresiones. A lo mejor de ver lo absurdas que son se termina por entender.

Se me ocurre que puede ser que me sienta cansado por estar buscando argumentos y opiniones, sobre temas importantes, que valgan la pena. La oferta es amplia pero la calidad es difícil de encontrar, pero la sigo buscando porque se que existe… la he visto. Ahora que si no se hace esa búsqueda, si no se intenta filtrar lo que se consume, se quedaría expuesto a aceptar o terminar creyendo irrealidades, por muy lógicas que parecieran. Lamentablemente no siempre un buen producto termina siendo popular.

A lo mejor es hastío de ver como la filosofía de muchos está basada en frases sosas y falacias adornadas. Ver cómo el estado de ánimo pareciera que nace a partir de la nota de inspiración del día que la agenda dicta. Cómo alguien cree un día que todo es posible y al siguiente que hay que tener los pies sobre la tierra. Cómo los argumentos para defender posturas, realizar acciones y plantear soluciones, son un vaivén de emociones respaldadas por la frase de la abuelita. Pero si no es discutiéndolas, afrontándolas y desenmascarándolas, cómo librarnos de sus aberrantes influencias.

Posiblemente mi cansancio solo tenga que ver con la hora en que estoy escribiendo esto y el sueño que parece que, tarde pero, está por llegar. Porque cada uno de éstos temas y un sinfín más, que muchas veces parecen repetitivos, son harto importantes para la persecución de la realización y la felicidad en esta, tan corta y placentera, vida.

Saludos

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