¿Vestido para la ocasión?

Zapatos-de-tacón-de-agujaAl verle por primera vez daba la impresión de que cometió un severo error al seleccionar la época en que nació. Siempre vestía una camisa formal, de preferencia color blanco, totalmente ajustada a su torso, o más bien a la camiseta de algodón que usaba debajo, por lo que él definía como un asunto de higiene. Quizá fuera porque carecía de cintura o porque poseía un terrible sentido de gusto para vestir, pero el pantalón, ajustado también, superaba por mucho el área en donde casi todos tenemos la cintura, eso, y lo cuto que le quedaba, so pretexto de lucir el diseño completo de sus zapatos negros, impecablemente lustrados, le daban una desproporción a su cuerpo que nadie envidiaría. Su diminuto tórax, más por ilusión que por tamaño, terminaba de ser adornado con un saco de la misma tela que el pantalón y una corbata ancha que, tímida, apenas llegaba a rosar el lugar que él seleccionó para usar el cincho.

Cuando la tela de su conjunto era a cuadros, era imposible que pasara desapercibido. Y en aquel par de ocasiones que lo vi utilizar sombrero, me sentí transportado unas décadas atrás a un tiempo que no viví.

Era feo, y él colaboraba en parecerlo aún más.

Todos los días se trajeaba para impartir clases en el instituto en donde estudié, mientras algunos de los demás catedráticos llegaban de lona.

Hace unos días Twitter estuvo alborotado por comentarios en crítica hacia una campaña publicitaria de la zapatearía MD, que presenta un concepto de feminidad tan cliché como absurdo. La nota escrita en The Imprenta, me pareció muy atinada y con conceptos muy válidos.

Leí varios tuits en donde ellas aseguraban que estaban contentas de no ser una “mujer MD” y/o porque nunca llegarían a serlo. Como sucede casi siempre, se dejan ver los mensajes, en menos de 140 caracteres, cada uno más creativo que el otro.

Parafraseando, llegó algún mensaje que daba a entender lo absurdo que es el que una mujer ande en tacones caminando por las calles de Antigua Guatemala.

Soy pro crítica, creo que todo debe ser cuestionable y que es válido emitir juicios de las cosas, todo esto enriquece el conocimiento, a más conocimiento más beneficio y, eventualmente, mejores decisiones se pueden tomar. Pero todo ello en función de ideas y acciones, no de gustos. Porque el cómo alguien se vista o se arregle no lo afecta en nada a uno, menos si solo estamos hablando de caminar por algún lugar.

Tan derecho tiene alguien de caminar en chancletas, tenis, zapato formal o descalzo, por aquellas calles y cualquier otra, como lo tiene una mujer de andar en tacones, eso no la hace ni más, ni menos que nadie. Su valor como persona no es alterado por lo que calza. Es lo que le gusta y no hay por qué encasillar o etiquetar a la persona, menoscabándola, por algo tan poco significativo para el resto de nosotros.

Aquel profesor siempre llegó puntual, nos hablaba tranquilo y claro. Se dedicaba a educar. Si lo molestábamos era capaz de maltratarnos incluso con palabras altisonantes, pero por lo mismo, dejaba que sus alumnos le habláramos en el mismo tono, lo cual considero una gran lección. Se esforzó por ir más allá de lo que era su obligación enseñar. Nos habló de la vida, del trabajo, de la carrera. Nos explicó los porqués de su filosofía de vida, aunque no los compartiéramos. Nos habló de tolerancia y de pelear por lo que uno quiere. Se equivocó alguna vez enseñando moral y ética de una forma incorrecta, pero hay que entender que, simplemente, es humano.

Una gran persona, que sabía mucho y que se esforzaba por hacer bien un trabajo que disfrutaba porque estaba convencido de la importancia de enseñar. Una excelente persona que sigo recordando a pesar de los años.

Una persona de la que tengo un gran concepto, mismo que no puedo demeritar por su absurda forma de vestir.

Suficiente discriminación hay ya como para sumar una más por el gusto al vestir.

¡Tolerancia… cómo hace falta!

Saludos

4 comentarios en “¿Vestido para la ocasión?

    1. Y sin embargo, con todo y lo difícil que es cambiar costumbres y modales, somos seres con capacidad de cambio…. eso es genial ¿no?

      Gracias por tu comentario y visita.

      Saludos

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  1. Muchas veces juzgamos a las personas por la manera como visten, sin darnos cuenta lo que valen solo por el hecho de ser seres humanos. Hay costumbres difìciles de cambiar pero no imposibles.
    Buen articulo……..
    Sigue adelante.

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