¿Cuál fiesta cívica?

Guatemala ¿De qué fiesta cívica hablan? Hace rato que esa la robaron.

Lejos de estar contento por el hecho de que éste domingo ejerceré mi derecho de voto, lo que estoy es temeroso de los resultados que se obtengan al día siguiente (acaso horas antes unos bastante certeros). Porque no es la oportunidad de continuar con un proceso que nos haya beneficiado (ahora menos porque el partido oficial por ambición se quedó sin chance), ni tampoco la oportunidad de cambio que necesitamos. Los mismos nos ofrecen lo mismo, palabras y nada más. Votar por el menos malo no es motivo de celebración.

Tampoco ha sido motivo de fiesta el estar escuchando a los candidatos, creo que más que en ocasiones anteriores, tratando de encontrar algo de bueno en esos discursos que no tienen pies ni cabeza; en esas promesas que se ve que no son más que eso. Y si acaso alguno tuviese buena intención, la máquina que dirige al país es ridículamente enorme como para soñar con que para el 2012 el panorama será alentador.

El nuevo gobierno heredará problemas gigantescos de inseguridad, falta de educación, desempleo y de gastos según el presupuesto aprobado, entre otros. Esa será la primera excusa, luego dirán que se está trabajando en lo que se puede y cuatro años más tarde cerrarán diciendo que dicha cantidad de años no son suficientes para hacer cambios, aprovechando la cantadita para la continuidad. Lo curioso es que cuatro años lo son según sus planes de hoy, al menos, para los problemas inmediatos que prometen resolver (si alguien ofreció en cien días y le creyeron).

No se puede celebrar cuando no existen verdaderos partidos políticos que tengan identidad. Lo que hacen es escoger un color, una combinación de letras, que mientras más creativa mejor, y ponerse la bandera que esté de moda, en esta ocasión la ridiculez de incluir a la juventud, porque gobernar no es cuestión de inclusión, por sexo, raza o edad, es una cuestión de capacidad. Sí alguien de veintidós años tiene capacidad perfecto, pero esa característica de juventud no es suficiente para ejercer un cargo y menos en el Poder Legislativo que es en donde se toman las decisiones más cruciales para la nación.

No hay fiesta cuando uno tiene que poner una cruz sobre el símbolo de un partido sin tener idea de a qué persona se está escogiendo para ser diputado. Que uno no quiere a los mismos está claro, porque si no lograron nada bueno hasta ahora, no hay razón para creer que ahora lo harán, pero adivinar detrás de qué color andan ahora, con tal de aferrarse a su curul, es complicado.

De qué cuenta puedo celebrar el tener que escoger a personas que irán a trabajar a una institución tan inútil como lo es el Parlamento Centroamericano. Dejando de lado el que no se conoce quiénes son, ¿Por qué hay que darle empleo a personas que ya se sabe que no van a hacer nada?

No, lo del domingo no será una fiesta cívica. Será la definición de lo que serán cuatro años de un gobierno al que poco podremos exigir, y lo haremos a través de un método que de justo tiene poco y que como hasta ahora se ha demostrado, no funciona.

Votaré el domingo, pero no iré a hacerlo celebrando.

Saludos

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