Voto nulo

votonuloEl primer día de clases, por lo menos en mi época, era muy particular. Las actividades giraban en torno a pasar lista para ver si todos los del año anterior seguían en la clase, evaluar a los nuevos alumnos, juzgar la ropa de particular que llevábamos antes de ser castigados con los uniformes y recibir los “sabios consejos” de los maestros que ya conocíamos y las palabras de presentación de los nuevos. No se hacía nada importante.

Aquel destacaba principalmente por dos cosas: su altura, bastante más que el promedio, que le hacía ver deforme y su edad, parecía más otro compañero de clase que profesor de programación de computadoras, quien tendría a su cargo hacernos expertos (o al menos esa debería de ser la meta en esos cursos) en el desarrollo de programas en FoxBase.

Su mensaje, que no sus palabras, fue épico y no he podido olvidarlo: “Yo sé que ustedes no quieren tener problemas y yo no quiero tener problemas. Si todo queda entre nosotros, a nadie le tiene por qué ir mal. Yo los ayudaré a pasar, sólo no me den problemas”.

La clase entera festejó. Empezando el año ya teníamos un curso aprobado.

No fue mentira. En clase no hacíamos nada, él se dedicaba a escribir algún código de programa en el pizarrón, supongo que para no levantar sospechas, nosotros hablábamos entre nosotros y con él pero sin hacer mucho escándalo. Para los exámenes, una semana antes, nos daba copia del programa que teníamos que escribir, sí del código fuente que teníamos que pasar a papel y luego al estar en la PC, con disimulo, llegaba con un disco de 3.5, nos daba copia del programa, pedía que cambiáramos algunos datos para que pareciera propio y listo… ganábamos.

Como “Peritos Contadores con Especialidad en Computación”, nos estaba condenando a ser contadores, pues ninguno de nosotros estaba aprendiendo nada de programación, que por muchos años en aquel lugar, fue muy solida (para los entendidos, era de los pocos institutos que se daban el lujo de tener en su laboratorio de computación un Mainframe. Un HP3000).

Curiosamente no me dedico a la contabilidad y mi carrera se desarrolló (la desarrollé) por el lado de Sistemas y más específicamente en la programación.

No hay que hacer mucho énfasis en la calidad del instituto. Queda claro lo pésimo de sus controles y la poca calidad de quienes lo dirigían. Y sin embargo, hay catedráticos de aquel lugar, que dejaron huella en mí, que enseñaron cosas interesantes y que dieron consejos que siguen siendo útiles. El instituto no era perfecto, pero era lo que tenía entonces.

A pocas semanas de las elecciones generales, sigo leyendo cosas como que la política no sirve, que es mejor votar nulo o abstenerse de hacerlo. Que todos son corruptos y/o incapaces.

Hace algún tiempo escribí un artículo al que llamé: “La democracia no sirve”. Sigo sosteniendo que no es un modelo que funcione, pero es lo que tenemos actualmente y es un error dar un paso al costado y solo contemplar como las cosas pasan.

La política es importante, define por mucho la forma en que se desarrollan las actividades de un país; el voto nulo puede interpretarse como el rechazo que existe hacia las propuestas de los políticos que desean ser escogidos, pero seamos honestos, en nuestra realidad a nadie le importa, será un dato más en el  computo final; abstenerse puede ser por lo mismo o por indecisión, pretender un mejor país sin tener el valor de tomar decisiones es complicado; no todos los políticos son corruptos, ni todos son incapaces, aunque como desahogo de penas o chiste quede bien la frase.

Pensar que un voto es sólo eso es otro error. Cierto es que en la matemática pura no es más que uno y que vale tanto el voto razonado, como el interesado, como el que lo hace sin tener idea de lo que está haciendo, lo cual es lamentable, pero en la realidad, un voto pueden ser muchos.

Nuestra responsabilidad no se limita a poner una equis sobre una papeleta, si tomamos una decisión, si creemos en alguna propuesta, si vemos beneficios en alguna de ellas o perjuicio en la de otros, podemos conversarlo, informarnos, discutirlo, crear diálogo con familia, amigos, compañeros de trabajo, cosa de poder influir en la decisión. El voto es secreto se dice, pero la discusiones no tiene por qué serlo.

Gritar a los cuatro vientos que no se cree en la política y que el voto será nulo es una invitación a que otros, cansados de la situación actual, se inclinen por lo mismo. Y mientras menos votos razonados existan, más votos interesados regirán, por mucho, los destinos de la nación.

Mi catedrático de programación era un estúpido, al menos en ese aspecto. No entendía la importancia de la educación, de inculcar valores como la responsabilidad y el gusto de ganar aquello por lo que se ha trabajado. Pero eso no es excusa para que alguien, que así lo quisiera, lograra una carrera en esa área.

Excusas se pueden encontrar por decenas, pero lo importante es tomar decisiones razonadas y actuar en consecuencia de ellas.

Saludos

3 comentarios en “Voto nulo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s