Hasta en el fútbol

Me gusta mucho la música, sin embargo en ocasiones al terminar mi jornada laboral deseo escuchar personas y no sonidos, por armoniosos, rítmicos, melódicos y agradables que sean. Algunas veces sintonizo programas de opinión, otras inclino por podcasts y a veces algo de deportes. Hoy fue día de esto último.

Parece que los conductores tenían atravesado «entre ceja y ceja» el tema con el que iniciaron el programa. Se les notaba indignados, quizá ofendidos o molestos. «¿Cómo es posible que para los guatemaltecos sea más importante el clásico de España o el de Argentina, que el de Guatemala?»

Dieron muchos argumentos: que si el patriotismo, que es lo nuestro y debemos apoyarlo, que no tiene nombre el que actuemos de esa forma. Fue un abuso la cantidad de veces que utilizaron la palabra: malinchista. Dictaminaban que para el guatemalteco que gusta del fútbol, nada debiera de ser más importante que el clásico entre Rojos y Cremas.

Espero no ser malinterpretado. No doy importancia a la opinión de los conductores, pero me parece un excelente ejemplo de lo que acontece, muchas veces, en la forma en que se toman decisiones.

La razón por la que el partido entre Barcelona y Real Madrid es de más importancia, porque se le ve más y genera más negocio, en nuestro país, que el que se juega entre Rojos y Cremas es sencilla: tenemos la opción de consumir ambos productos, pero el mercado, haciendo uso de su libertad de elección, decide que el de España es un mejor producto y le consume más (mucho más).

Somos libres. No tenemos por qué estar tratando de quedar bien con nadie. Si los que trabajan en el «negocio» del fútbol desean que éste crezca, que lo hagan mejor y que ofrezcan buenos espectáculos. Es mentira que por ir al estadio la selección clasificará a un mundial, lo hará cuando la habilidad de los jugadores y cuerpo técnico alcance y se pongan a trabajar como se debe.

Hablaron también de lo reprobable que es el que alguien vaya al estadio con camisolas de otros equipos. Otro ataque contra la libertad de elección. Es nuestra vida y son nuestras decisiones. ¿Por qué meterse con ellas?

El fútbol no es un tema trascendental, aunque es innegable que tiene injerencia en la vida de muchas personas, guatemaltecas y alrededor del mundo. Pero lo triste es que ese mismo tipo de chantaje ocurre en muchos aspectos de la vida.

Apoyar un mal producto porque es guatemalteco no es patriotismo, es apoyar la mediocridad. Si alguien quiere ser patriota que sea productivo, que genere riqueza, que ofrezca lo mejor de sí mismo y que se ponga a la altura de las mejores ofertas. Pero es cierto que todos tenemos libertad de elegir, si alguien igual decide que no importa la calidad de algo sino su origen, está en todo su derecho, pero que no se pretenda que quienes pensamos de otra forma nos sintamos mal y acusados.

Un ejercicio sencillo y útil es pensar en todo lo que no tendríamos si solo consumiéramos productos guatemaltecos.

Saludos

PS. No me gustó que perdiera el clásico el Inter de Milán, me alegra que hoy River Plate le ganara a Boca Juniors y el lunes 29 de noviembre estaré «sufriendo» por el Barcelona.

2 comentarios en “Hasta en el fútbol

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