El mérito individual

individualidad Ayer me contaron que Moralix había twiteado que Uruguay y Paraguay son los lugares más seguros para vivir, supongo que de Latino América. Paraguay no conozco, pero como alguna vez mencioné, he tenido la oportunidad de estar en Uruguay. En efecto, todos en aquel país parecen estar orgullosos de la seguridad que se respira en sus ciudades, aunque he de ser sincero, acostumbrado a ver para todos lados cuando voy en las calles chapinas en busca de sospechosos, no pude dejar de hacerlo allá, aunque muchos aseguraban que no pasa nada.

No sé si en efecto es un paraíso en ese sentido, al preguntar hay una que otra opinión más pesimista, y en pocos días, no es posible juntar suficiente información. En todo caso, están mucho mejor que acá, pues si bien, los robos no faltan (parece que se pusieron de moda los radios de carro) al menos no te disparan por quitarte un celular.

También existen diferentes opiniones al respecto de quién es el responsable de esa buena situación: El gobierno o el sistema. Yo me atrevo a pensar lo que difícilmente confesaría un uruguayo: El mayor responsable de que estén bien son ellos mismos, individualmente. Ellos, (cada persona) son los responsables de la situación con su inteligencia y sus actos.

Aprendimos que no debemos tomar mérito por las cosas buenas que hacemos. Nuestros logros siempre son responsabilidad de otros: el gobierno, la iglesia, la bondad de la gente, los padres, el sistema, la familia, etcétera, y si alguien se atreve a tomarlo, será juzgado de arrogante, altanero y falto de humildad. Y de las cosas en las que no nos va bien, aprendimos a sentirnos culpables y a buscar excusas: La ausencia de los padres, un divorcio, la gente que no comprende, el sistema que no funciona, los que tienen que no dan a los menos favorecidos, la falta de caridad en la humanidad, ser el hijo mayor o el menor o el del medio (nunca se está contento), aquel que se fue y no volvió y muchas más.

Pareciera un intento por desaparecer la individualidad que cada uno de nosotros posee. También pareciera que el mérito es exclusivo de los “famosos”.

Tomar mérito no tiene nada de malo y se debería de reconocer por igual en el acierto y el fallo, en el logro y el error. ¿Por qué hacemos problema de ello? ¿Por qué no tomar las cosas como son?

Nos beneficiaría en mucho ser sinceros con nosotros mismos y aprender a darle su justo valor a las cosas y al responsable de cada situación, para no crear “verdades” que no lo son.

Saludos

PS. En Guatemala estoy seguro que no nos falta inteligencia, pero muchas veces no la aprovechamos para tomar responsabilidad de nuestros actos.

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