Participar del Futbol en Uruguay

Recuerdo que en esa ocasión me sentí bien ofendido. “Son veintidós pendejos detrás de una pelota y otros miles viéndolos correr”. Esto lo dijo el papá de la esposa del tío del sobrino de alguien… algún familiar en no sé qué grado. Y claro, aparte de lo ofendido porque a mí me gusta el futbol y que no me considero un “pendejo”, pensaba que el futbol tiene que tener algo más que una descripción tan pichicata, para que tenga tantos seguidores.

La primera vez que estuve en el Centenario de Montevideo fue un día que no había partido de futbol, era entre semana y tuve oportunidad de entrar al museo que está abajo del graderío casi a la par de la escuela Guatemala (porque hay una escuela con este nombre y según me cuentan el 15 de septiembre cantan nuestro himno nacional). Pude contemplar fotos, trofeos, zapatos, camisolas y muchas cosas más, así como ver una película de veinte minutos, que narraba la historia de cómo fue construido el estadio y como se jugó en ese terreno el primer mundial de futbol. Con ese antecedente y mi gusto por el deporte, no podía dejar de visitarlo. Luego para mi sorpresa, me llevaron hasta un elevador, que me llevaba hasta lo más alto de la torre del estadio, desde donde pude contemplar no solo el terreno de juego, sino también la ciudad. Una buena experiencia.

El año pasado tuve que regresar a Uruguay. Entonces tuve la suerte de poder ir a contemplar un clásico Peñarol – Nacional… como buen manya iba de camisola y gorra amarillo y negro (aunque he de confesar que la gorra la obtuve cuando iba hacia el estadio). PB150107El evento fue una fiesta y una guerra entre porras, aparte de los insultos, que parecen ser universales, no hubo ningún incidente extraño. Me pareció que el partido se vivió más en las gradas que en la gramilla. Juegos pirotécnicos, gente que grita, canta y brinca los 90 minutos del encuentro. En resumen la fiesta del futbol en una alta expresión (creo que la máxima solo puede vivirse en un clásico Barcelona-Madrid, Inter-Milan o en un mundial)

Este año estoy de vuelta en Montevideo. Me invitaron a ver el partido de ida de la semifinal entre River de Uruguay y La Liga de Ecuador. Ganó el local por 2-1. En esta ocasión el ambiente era otro, todos estaban más contentos que nerviosos. Cantaban y saltaban también, pero era un grupo más pequeño. El estadio no estaba lleno. Pero había una gran diferencia. Mucha gente en las gradas, se conocía entre ella. Comentaban y charlaban. Disfrutaban del futbol y como buenos técnicos, que todos lo son, daban sus opiniones sin pelear mucho por mantener una postura. Se vivía el futbol, no el resultado.

Luego toco el turno de pisar El Centenario a Costa Rica, en el partido de vuelta del repechaje que daba un boleto a la cita mundialista del 2010. Tuve la suerte de que me invitaron a asistir. Por lo que percibí (y algunos me dijeron) no estaban tan contentos por la forma en que se estaba dando la clasificación, supongo que a ninguno de la zona le gusta jugar contra un equipo de la Concacaf. Entonces el futbol, deja de ser un deporte y se convierte en patriotismo. Es la celeste la que juega y aquí como allá, ese es el equipo de todos.

No todo fue bueno. No puedo generalizar el comportamiento de un país por el de unos pocos que, a mi parecer, están fuera de lugar. ¿Qué ganan chiflando y abucheando el himno nacional de otro país? Eso no demuestra que sean mejores ni como país, ni en futbol. A parte está el PB180120 tema del honor, porque todo rival al que se enfrente en buena lid, merece respeto. Luego quedó la anécdota del himno nacional. El de Costa Rica sonó un pedazo como regularmente se hace, y para el de Uruguay se cantó todo, aunque esto obedeció a que tenían preparada una versión con ritmo “Murga“ en el cual, de lo que he oído, predominan los tambores y los trajes distintivos. Fue tan particular que al día siguiente todos hablaban de lo “curioso” de la presentación, unos a favor y otros en contra. Por cierto, los jugadores de Costa Rica también hicieron mal al continuar con su calentamiento antes de que terminara el himno de Uruguay, aunque según se justificaron después, fue porque en un momento todo el estadio grito emocionado y ellos asumieron que el mismo, ya había terminado.

No se vive igual cuando no es la selección de uno la que juega, pero para mi tuvo su emoción y fue muy entretenido e interesante, ver y escuchar como todos sufrían, porque no le podían ganar fácilmente a un equipo que “no jugaba a nada” según ellos. No digamos cuando Costa Rica anotó el gol. Se respiraba nerviosismo y algo de enojo.

Al final el encuentro fue fiesta, luego confianza, después sufrimiento y fiesta de nuevo, con cierto dejo de frustración, pero igual, la de Uruguay es la última selección clasificada para presentarse al mundial, y es la última, por una cuestión de horario.

A parte de todo por un compañero de la oficina que cumple como buen uruguayo, porque tienen fama de hospitalarios, tuve la oportunidad de asistir a un encuentro de futbol femenino, y sí que tuvo su emoción, aunque lo que más me llamo la atención fue la organización del mismo, iban 3 árbitros y seguridad por aquello de las decisiones controversiales. Gente había poca y eran familiares y unos pocos amigos de las jugadoras, pero gritaban apoyando y protestando, como si estuvieran jugando la clasificación a la libertadores. Y luego fuimos a un partido de futbol, ya de liguilla, de la liga universitaria, si la memoria no me falla, era la B. Otra clase de futbol. Mucho contacto, donde hubieron buenas jugadas, pero sobre todo era entrega. Al final el partido se definió a favor del equipo al que le iba, por compañerismo, con un golazo, digno del top 10 de cualquier programa de deportes. No obstante lo mejor de todo era el marco del partido. Padres de familia y amigos apoyaban al equipo y conversaban entre ellos, como quien conversa con amigos de toda la vida, aunque me confirmaron que algunos de ellos lo eran. No faltaron los cigarros, aparecieron unos puros e incluso una pipa. Pero lo que no podía estar ausente y todos compartían, era el Mate. Primero terminaban entre todos, los de algún grupo, con el de uno y seguían con el del otro.

El futbol es mucho más que veintidós personas corriendo detrás de un balón. Atrás puede haber amistad, gusto, diversión, alegría, tristeza, platicas, temas en común, fanatismo, deporte y si lo piensan, pueden añadir más a la lista y tuve que venir a Uruguay, un país que vive y respira el deporte más lindo del mundo, tomando las palabras de el comentarista Tapia, para poder ver un poco más allá.

Saludos

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