18 de julio

Regularmente cuando alguien habla de Uruguay, con prisa salen temas como La Rambla, el clima tan variable, el asado y el mercado del puerto. Yo en cambio al pensar en Uruguay, lo primero que viene a mi mente, es la “18 de julio”. El motivo es sencillo, mis dos primeros viajes a Uruguay los hice solo y venía a un seminario, no a trabajar a oficinas, por lo que no existía gente que me pudiera decir que lugares debería de visitar y como el hotel quedaba frente a la plaza independencia, lo que hacía a diario era caminar de la mencionada plaza, por toda la 18, tratando de que las imágenes quedaran grabadas en mi mente.

Hoy por la mañana decidí ir a comprar unos libros y si bien últimamente noto que los centros comerciales están más llenos de gente que antes (puede ser solo cuestión de una mala percepción) con librerías “modernas”, el lugar para dichas compras tenía que ser, si, adivinaron, en la 18, por lo que le pedí al taxista que me llevara a la plaza libertad (Montevideo está lleno de plazas) con la intención de caminar por la, para mí, tan apreciada avenida.

Siempre he aceptado que soy un mal turista. Hoy al entrar a la primera librería, me quede impresionado por su tamaño y la cantidad de títulos que tenían, todo un sector de libros usados, lo de másPlaza Independencia tapizado de libros nuevos e incluso una sección que estaba protegida por vidrio de lo que entendí, eran clásicos de colección y cuando quise tomar la foto respectiva, salió el tan detestable e inoportuno mensaje de “Batería baja”, lógicamente me moleste porque era una imagen que considero que vale la pena compartir. Estuve alrededor de hora y media en el lugar y fue demasiado lo que no pude ver, me entretuve sobre todo en la sección de usados, pero al no conocer muchos nombres de autores, tenía que estar peleando contra la indecisión. Al final compre tres libros usados , “Eugenie Grandet” y “Papá Goriot” de Honoré de Balzac y Espíritus Rebeldes de Khalil Gibrán y compré nuevo “El día que Nietzsche lloró” de Irvin D. Yalom, y entre todos gaste menos de lo que cuesta este último en  Guatemala, según me comento un amigo.

Al salir de ahí, empecé mi obligada caminata por la 18, con toda la intención de recordar mis paseos anteriores y tratar de encontrar cambios, si es que los había. Sin darme cuenta me encontré frente a una placa que decía el por que la avenida había adquirido su nombre y resultó que fue ahí, donde se realizó la jura a la constitución, allá por el lejano 1830.

Solo noté un par de cambios y eran un par de negocios nuevos, que ya no poseen el mismo color que los demás, están más americanizados. Finalmente llegué a la Plaza Independencia… No pude evitarlo, tenía que llegar frente al hotel donde me hospede la primera vez y desde ahí cruzar la calle quitado de penas, para ver el, para mi tan curioso, acto de que los autos se detengan mientras uno camina frente a ellos, solo que a diferencia de los uruguayos, yo lo hago rápido, porque no puedo evitar sentir pena por el que va en el vehículo. Fui a contemplar de nuevo el imponente monumento a Artigas, es realmente grande, y de nuevo me maltraté para mis adentros, por no tener a mano una cámara con batería cargada. Desde ahí divise también el local de una “La Pasiva” que fue el primer lugar donde fui a comer en mi primer viaje, ahora abandonado. Luego vi el kiosco donde siempre iba a compra cigarros y aunque llevaba más de ocho días de no fumar (le estaba dando un descanso a mis pulmones) no pude resistir la tentación, solo que en esta ocasión el vendedor no conversó conmigo al notar mi acento tan distinto. Al comprar la cajetilla había quedado a mi espalda la puerta de la ciudad, que alguna vez entiendo hizo su trabajo como puerta, pero ahora funge como monumento. Por alguna razón siempre pase a la par de ella, nunca a través, por lo que ahora lo hice justo por el centro y entonces estuve en la peatonal de Ciudad Vieja.

Acá se usa mucho el concepto de “feria” que es lo que los guatemaltecos llamaríamos mercados, solo que acá son ambulantes y con agenda establecida. Es decir ya se sabe que día y durante qué hora estará en qué lugar. Así pues en la peatonal los sábados por la mañana se pone una feria que por lo que ofrece (porque las ferias son de distintos tipos) se ve que son pensadas para turistas. Ahí se encuentran cuadros, artesanías, libretas con forros de madera, llaveros y de esos trabajos manuales para brazos y cuellos que se encuentran en todo lugar (quizá exagero, por lo menos en lo que yo he conocido) pero llamó mi atención que venden todo, principalmente todo aquello que tenga aspecto de “viejo” pude ver entre otras cosas, lapiceros viejos a los que se les notaba el mecanismo dañado (quizá lo más curioso), paquetes de cartas antiguas muy averiadas, cámaras fotográficas de esas que uno piensa que solo existen en fotografías y películas de antaño, jarros, marcos para fotos, medallas deportivas y unas que me dieron la impresión que eran como del ejército que imagino alguna vez alguien gano, fichas (eran muchas para ser de colección), incluso una llave numero 14 oxidada. Si tienen todo eso ahí, supongo que lo han de vender, pero de no ser un diseñador con gustos especiales, no entiendo quien lo compraría.

Al final del recorrido estaba un McDonalds y un Burguer King. En éste último terminé almorzando, aunque en el recorrido había encontrado sitios más tradicionales de acá como “La Pasiva” y varios “Il Mondo de la Pizza” por mencionar solo algunos, pero tiene una explicación lógica. Primero está el hecho de que sin lugar a duda es lo más parecido que pueda encontrar a algo que pueda comer en Guatemala, aunque la calidad de acá no es tan buena, o quizá sea que estoy acostumbrado al sazón chapín, y segundo que el acto de comer en estos lugares es casi ceremonial, la comida pocas veces está preparada con anticipación, por lo que los períodos de espera en un restaurante son largos y verme sentado en una mesa de comedor (en una banca o en una librería no tendría problema) solo, no se me hace una buena imagen.

Al salir de Burguer King, caminé un par de cuadras y tomé un taxi. Si bien el país posee mucha influencia europea, no se puede evitar encontrar características latinoamericanas, el taxi me paseo más de la cuenta para regresar al hotel, pero aproveche a reconocer lugares por donde había estado en ocasiones anteriores.

Ahora que termino de escribir esto ya es domingo, hoy es día de elecciones en Uruguay, la segunda vuelta, por lo que si veo algo que llame mi atención, no dudaré en comentarles.

Saludos

PS. No acostumbro escribir post tan grandes, pero quería dejar evidencia de un día en Montevideo, donde hice cosas “regulares” pero que disfrute mucho.

PS2. La foto es de la plaza independencia, hasta abajo puede verse la puerta de la ciudad y al fondo la avenida 18 de julio.

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