El trabajo de Adán

8 jun

EdenEl del primer capítulo tuvo un privilegio que al del segundo le fue negado. Fue creado hasta el sexto día, ya cuando todo estaba formado. No fue necesario esperar a que se viera en incomodidades para que el creador tuviese misericordia de él buscándole compañía idónea, fue creado de una vez con todo y pareja, seguramente porque fue hecho a imagen y semejanza y cada quien conoce sus necesidades. A éste le fue dado, de entrada, que señoreara sobre todo cuanto había sido creado.

Con el del segundo capítulo la historia fue otra. El creador decidió moldear polvo y soplar vida a lo que formó, pero a éste sólo le dio el huerto, poniéndolo en medio del mismo. Es posible que fuera testigo de cómo iba creciendo todo ayudado por el vapor que regaba la tierra, porque hasta antes de aquello aún no llovía, ni pasó hasta que… hasta que todos aquellos perecieron, muchos quizá por el susto ante tan extraño evento, en los días de Noé.

Le pusieron árboles y frutos como alimento. Ver el espectáculo de los cuatro ríos partiendo desde aquel privilegiado lugar ha de haber sido una experiencia majestuosa, aunque dudo que a éste Adán le diera por conocer hasta dónde llegaban cada uno de ellos.

Fue entonces, y no como tradicionalmente se enseña, que le fue asignado su primer trabajo, porque a éste no se le dio a señorear de gratis, la instrucción fue que al huerto lo cultivara y lo cuidara y después de la instrucción fue que le dieron permiso de comer de todos los árboles, menos, claro está, de el del conocimiento del bien y del mal, so pena de muerte. Luego por alguna extraña razón al creador se le ocurrió que la ayuda idónea para aquella alma solitaria era ponerle más trabajo, así pues le creo todo animal del campo y toda ave del cielo y se las trajo para que las inventariara. Su nuevo trabajo, aunque no está claro si tuvo que suspender temporalmente el primero, fue darle nombre a todas y cada una de las criaturas. Que cuántas eran, no hay forma de saberlo, aunque si la evolución de las especies es un mito, debería aceptarse que son todas las que actualmente conocemos más las que, para ahora, ya se extinguieron. Habrá sido un alivio que a éste no le trajeran los monstruos del mar, porque sería difícil concebir cómo hubiese hecho para llegar a las profundidades, a no ser que a éstos les dieran algún tipo de licencia para abandonar sus dominios, pero el tal no fue necesario.

Aún hoy no se sabe el método que Adán utilizó para el registro, si bien en aquel entonces hablar con los animales era cosa normal, porque si no Eva no hubiese soportado el impacto de hablar con una serpiente, es poco probable que solo le fuera asignando el nombre a cada uno y que el tal fuera responsable de memorizarlo y pasarlo de generación en generación, y es que, cabía la posibilidad de que algún inconforme, luego de la asignación, decidiese modificarla para que le fuera más agradable. Claro que refutar tal teoría es fácil porque hasta antes de ese momento no existía el mal en el huerto, suponemos que fue después, cuando la serpiente ya se llamaba así, que comió del fruto prohibido, que sería la forma de explicar que hubiese maldad en ella.

Sin embargo hay otro detalle de lo misterioso de aquella tarea realizada que hace suponer que no fue confianza en los animales. Luego que Adán y Eva fueron echados del huerto, aquellos siguieron existiendo, ha de suponerse que los mismos, porque si no querría decir que hubo otra creación, a lo mejor de otro huerto que perdió el control luego de que los animales cumplieran con lo de la multiplicación, pero de no ser así, los mismos conservaron los nombres asignados en la ardua faena que ha de haber consumido gran parte de la vida de Adán, conocimiento que luego trasladaría a sus descendientes… fue eso o alguien más se dio a la tarea de nombrar todo tiempo después, pero como para entonces a los animales se les quitó el don del habla, seguro que ya no les importó cómo les ponían.

Para ir terminando aquel capitulo de la trágica historia que se desencadena desde aquel momento fatal, que varios libros y miles de muertes trajo consigo, pasó que el castigo para el hombre fue que para comer tendría que trabajar y que con sudor del rostro comería el pan, cosa curiosa siendo que hasta entonces no había referencia de que Eva fuera cocinera y se dedicara a amasar y hornear el famoso y casi eterno alimento, como si hasta entonces Adán se hubiese dedicado a dormir y contemplar la naturaleza, únicamente.

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