Interés Personal

8 nov

Prisionero Es una frase recurrente, sobre todo, cuando los partidos políticos hacen su propaganda: “Antepondremos el bien común a los intereses personales”. La gente, entonces, tiende a vitorear a quien da el discurso, en especial si fue dicho con voz fuerte o, mejor aun, a gritos, lo que es percibido como un mensaje veraz y cargado de autoridad.

Hace algunas semanas, Ivan me mandó un link en donde se trata el, bastante famoso, “Dilema del prisionero”. El ejercicio me parece muy interesante.

De forma resumida, el dilema trata de dos sospechosos sobre los que no hay suficientes pruebas para condenarlos, por lo que, por separado, les ofrecen un trato: Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a una pena total de diez años y el primero será liberado en el instante; si ambos confiesan, ambos serán condenados a una pena de seis años; por último, si ambos lo niegan, solo los encerrarán por un período de seis meses. (El planteamiento más detallado puede verse acá).

De las posibles conclusiones, se determina que si los sospechosos siguen sus propios intereses egoístas, ambos se condenan a sentencias más fuertes, pues tratando de salir libres de inmediato, acusarán al otro, confiando en que éste optará por el segundo castigo menos fuerte, los seis meses, lo que para algunos prueba que tomar decisiones basadas en el egoísmo o interés personal, termina por perjudicar a ambas partes. O dicho de otra forma: “El problema es que lo individualmente racional conduce al fracaso colectivo”.

Antes de asegurar algo como lo anterior, existen algunos puntos que se deben considerar:

  • La toma de decisiones basadas en la utilización de la razón, no es posible adivinando datos. Esto es más bien un juego de posibilidades. Un juego de azar.
  • No existe la traición en la escogencia, solo existen las consecuencias de las decisiones tomadas.
  • En el planteamiento, las decisiones están en función de un castigo, la vida, por el contrario, no es una sucesión de castigos de los que hay que escapar.

El Dilema del Prisionero deja de fuera elementos que influyen en nuestras decisiones: ¿se conocían y existía algún tipo de relación/afecto entre ambos? ¿eran de la misma edad? ¿eran culpables? Es un error analizar cada caso dejando de fuera el marco de acción.

Solo con modificar los tiempos de los castigos, las respuestas serían otras. No se evaluaría igual si al no aceptar culpa alguna, se asignaran solo tres semanas de prisión para ambos, en lugar de los seis meses.

En el artículo ponen algunos ejemplos de aplicación real del dilema, por ejemplo, mencionan un conflicto internacional en donde dos países compiten en una carrera armamentista. Las opciones son invertir en armamento o llegar a un acuerdo para reducirlo. Como ninguno de los dos estados puede estar seguro de que el otro cumpliría con el acuerdo de reducción, lo lógico es pensar que ambos irían por le inversión.

Nuevamente encontramos que es un caso muy puntual. No existe tal cosa como la conciencia colectiva. Si preguntásemos a cada ciudadano, seguramente no todos apoyarían la misma opción, aunque todos escogerían la que consideraran que les representa un mayor beneficio personal. Ahora bien, acá puede existir un tema de desconfianza, pero la decisión debería de ir más en función de la consecuencia: no es lo mismo pasar seis meses en una prisión que enfrentar a un ejercito bien armado, sin armas.

Es imposible renunciar al interés personal. Todas nuestras decisiones están basadas en obtener algo que nos beneficie. Sí algo no nos representa un beneficio, no nos movemos.

La seguridad ciudadana, por mencionar un ejemplo, es algo que a todos nos conviene, y dentro de ese “todos” está incluido mi propio interés. Así las decisiones basadas en egoísmo racional, terminan, aunque no es su principal propósito, beneficiando a muchos.

No es con el egoísmo de emoción o individual con el que se debe de tomar decisiones, es con el egoísmo racional. Éste último me permite entender las ventajas y beneficios que obtengo cuando otros se benefician. Así mismo me deja comprender, que el beneficio directo para una persona o para algo que me es de valor, se convierte en un beneficio para mí mismo.

No importa lo bien que suene, el bien común sobre el interés personal, es una falacia. Como lo es concluir que es el comportamiento altruista el que salva a los sospechosos.

Saludos

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2 comentarios to “Interés Personal”

  1. Iván 13 noviembre 2011 at 23:25 #

    Sobre el tema de interés personal no hay mucho que decir, estoy de acuerdo con vos.

    El punto que me intereso a mi del tema fue el de la colaboración, de hecho llegué al dilema del prisionero por la estrategia de “Toma y Daca” y los algoritmos que hacen funcionar las redes P2P, en dónde se ayuda a quién ayuda, y se le perdona ‘n’ veces antes de penalizarlo por su falta de colaboración.

    Entiendo el tema del egoísmo y el interés personal, pero me intriga saber cómo funciona eso junto al hecho de compartir información a cambio de recibir información, por ejemplo, si vos estudias por tu cuenta un tema podes tardar XX cantidad de tiempo y aprender XX cantidad de conceptos y aplicaciones, pero cuando lo haces junto a alguien más ese proceso puede ser más rápido y enriquecedor. Ese “más” es el que te interesa, tu interés personal, sin embargo, a pesar del interés que podas tener se tiene que aceptar que para ser beneficiado primero tenes que beneficiar, aceptar que vas a beneficiar a gente que no conoces, etc. y en este punto ya estoy hablando de que tenes que evaluar en base a una supocisión, es decir que hay situaciones en donde tenes que “aportar a la causa” antes que cualquier persona considerando/suponiendo que vas a recibir una retribución.

    Quizá no son las palabras adecuadas pero pienso que la colaboración involucra un asunto de “buena fe” que no es del todo compatible con el interés personal (¿o debería decir egoísmo racional?), porque es complicado justificar una acción que dependen de las decisiones de terceros, aunque tomes la iniciativa por interés personal, para llegar al punto de crear colaboración y que se justifique tu acción debe intervenir la decisión de otra persona. Sería similar a que publicarás un artículo en el blog sin certeza de que te lean, podrías argumentar que lo hiciste por una razón personal y egoísta, pero lo cierto es que si lo hubieras hecho así probablemente solo lo hubieras escrito y no publicado. Aportas algo a cambio de algo (>aquí el interés<) pero no estas seguro de recibirlo o de quién lo recibe, no podes racionalizarlo, o al menos no a un punto en que demostres que siempre te traerá un beneficio.

    (No todo está dicho, seguiré dandole vueltas al asunto pero te dejo este comentario como actualización, para alborotar ideas)

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