Deber

26 jul

Deber La frase que usaba conmigo en mis tiempos de colegial era: “Tenes que hacer tus deberes para llegar a ser lo que queres ser de grande”, o a veces era más amenazante y la cambiaba por: “Tenes que hacer tus deberes si no queres terminar trabajando de… “ finalizándola con algún trabajo que a ningún infante le parece agradable.

Al final la palabra “deber” siempre quedaba ligada a un beneficio, alcanzar algo o evitar algo. Soy de los afortunados a los que no se obligaba a hacer cosas, por hacerlas. Siempre existía la explicación del beneficio que obtendría si hacía un esfuerzo.

El “deber”, esa palabra tan enraizada en nuestra cultura y en nuestras vidas, vista tantas veces como símbolo del heroísmo humano cuando no se persigue ningún beneficio propio, es solo un invento. Según la RAE su definición es “estar obligado a algo por ley divina, natural o positiva”.

La ley divina (para quienes creen en ella) establece una serie de normas que rigen el comportamiento del individuo, en función de alcanzar beneficios: una vida “satisfecha” y de conciencia tranquila en la tierra y un premio invaluable después de la muerte.

La leyes naturales, que se basan en tres premisas: 1. El hombre es un fin en sí mismo. 2. Los humanos son racionales. 3. Los humanos desean vivir y vivir lo mejor posible. Están en función de un beneficio personal. Vivir de acuerdo a lo que somos, para vivir lo mejor posible.

Las leyes positivas, que son las que surgen del consenso, sean quizá las que esperan en ocasiones del ser humano: sacrificio, pero claro, el consenso siempre esta en función de la armonía y no de la razón. (Que la mayoría esté de acuerdo con algo no significa que sea una buena decisión).

Durante la semana a sonado el tema de la concesión otorgada a una empresa para la explotación petrolera por un período de 15 años más. Uno puede o no estar de acuerdo con esa decisión y no es mi intención tocar el tema del medio ambiente en este post, pero me llaman la atención dos comentarios que me llegaron al respecto.

Un amigo comentaba en Facebook: “Los bosques serán cuidados hasta que tengan un valor comercial y no sentimental”.

Durante la transmisión de un partido de futbol en la radio escuché a una persona decir con otras palabras “Ahora que se le ha dado la concesión a esa empresa, tiene el deber y la obligación de apoyar el deporte de Petén”.

Nadie está obligado a regalar nada. No hay tal cosa como el deber por si mismo. Los humanos siempre buscamos un beneficio personal. Lo que nos hace falta es aprender a ver beneficios a mediano y a largo plazo.

Que terrible costumbre la de “pedir” y obtener de lo que otros producen.

Saludos

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