Héroe en Big Wheel

20 jul

Mi papá suele contar una historia de cuando yo era pequeño que le llena de orgullo y procura hacerme sentir bien. Entonces vivíamos, si no recuerdo mal, en la zona 18 y nuestro lugar de habitación quedaba frente a una cuesta bastante pronunciada, la que recorría con mucho esfuerzo cuando iba hacia arriba y a toda velocidad, tanta como es posible a esa edad, con un Big Wheel amarillo y negro que me habían obsequiado, quizá el mejor juguete que tuve después de una pelota de futbol.

En una de tantas pedaleadas cuesta abajo “a toda velocidad”, salió una niña a jugar sobre la banqueta. El choque era inminente y seguramente el daño para ambos, aunque ella llevaría la peor parte, sería considerable. Entonces, relata mi padre, en un acto heroico, desinteresado y noble, viré el timón y me dejé ir dentro de la cuneta, que iba paralela al recorrido que yo llevaba, y el resultado fue: una niña ilesa, un Big Wheel un tanto dañado y un Omar lleno de golpes y raspones.

Después de la historia, las personas mayores solían decir que yo era un muchacho bueno desde pequeño, a lo cual mi padre lleno de orgullo asentía.

De la historia lo único que recuerdo es mi perfecto juguete con el que tantas horas de diversión pasé, así es que me aferré a que la historia era cierta y a la idea de que mi papá no tenía porque inventar nada sobre ella.

Ahora que puedo razonar mejor, me cuesta pensar que la historia fue tan “noble” como por tanto tiempo la acepté. Quizá el que yo cruzara fuera simplemente un acto reflejo; es difícil creer que en tan pocos segundos (no se cuánto tiempo tuve) pensara más en el beneficio de una niña que en el mío, especialmente a esa edad; mi padre no cuenta la parte donde, no tengo duda, me levanté llorando como cualquier niño, después de un golpazo como aquel, lo haría. Así es que concluyo que el acto heroico, aunque a veces hay cosas que quisiera pensar que son ciertas, no fue tal.

Así hay muchas leyendas, mitos, tradiciones, historias que me fueron enseñadas y que poco a poco voy catalogando sino de imposibles, si de improbables, y aunque es una pena porque todo aquello sonaba bien, era práctico y muy convenientes, siento una gran satisfacción de poder llegar a mis propias conclusiones y porque estas son mas convincentes.

Hay quienes disfrutan vivir en castillos creados en el aire, vivir de esperanzas y promesas que no se cumplen, amarrar sueño tras sueño, tratando de evitar la realidad de la vida. Sin embargo, es más valioso poder ver las cosas como son, porque al final del día con esta opción, es posible tomar mejores decisiones para el futuro.

Saludos

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2 comentarios hacia “Héroe en Big Wheel”

  1. David Lopez 22 julio 2010 a 08:04 #

    Saludos a todos. Pues fijate que en nuestra sociedad se juzga mal a una persona que habla demasiado bien de si misma. Yo soy igual. Pero me doy cuenta que hacerle bien a alguien es algo que tenemos metido adentro y que a veces con mucho esfuerzo logra salir. Cada vez cuesta mas, primero porque siempre le sale al camino el pensamiento que si ayudamos vamos a sufrir una carencia, una verguenza o una humillacion. Si, hacemos bien, lo he comprobado cuando me pasa algo, por ejemplo en el carro, alguien siempre, siempre se detiene a ver que me puede ayudar. Siempre hay alguien que te ayude, siempre hay alguien a quien ayudar. Siempre tenemos “Reflejos” para ayudar a las personas pero los segundos pensamientos son los que nos frenan. Ya sabemos que mientras mas demos mas recibiremos. Pero a veces se nos olvida.

    • omarvelz 22 julio 2010 a 08:28 #

      Me viene a la mente esas personas que se ponen a pedir dinero en los semáforos, que al verlas, pareciera que son personas que podrían tener un trabajo por sencillo que este fuera, pero en lugar de ello prefieren abusar de ese “reflejo de bondad” al que te referís.

      Los segundos pensamientos se hacen cada vez más importantes, quizá más que por la vergüenza, por bienestar y por no ser victimas de abusos en pro de “buenas intenciones”.

      En una sociedad como la nuestra, todavía me sorprende que alguien se baje a ayudar a otro al que se le quedó el carro.

      Gracias por pasarte por acá y comentar.

      Saludos

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