Vemos lo que queremos o lo que nos quieren enseñar?
Éste fin de semana se realizo el Super Bowl XLIV. Según una nota en el diario AS, mas de 106.5 millones de personas lo vieron únicamente en Estados Unidos. En Guatemala muchos ni sabían del evento y para la mayoría de los que lo sabían, no tenía nada de importancia.
Al mismo tiempo pude ver que se transmitía por FOX la película “Longest Yard” protagonizada por Adam Sandler. La misma va de un partido de futbol americano entre presidiarios y policías (casualidad). Si bien la forma cambio un poco (ya había visto la película), el cliché del mensaje del trabajo en equipo y del sacrificio, es el mismo de los otros cientos de películas de éste deporte que se han hecho. Quizá exagero. Por lo menos de las que yo he visto.
Lo que nos enseñan son cosas como: Liderazgo, siempre representado por éste hombre carismático e inteligente que hará las veces de Mariscal de Campo. Su línea de defensa, siempre será una que se dejará la vida por protegerle contra todo y todos. Sus corredores y demás atacantes siempre buscarán como darle una “salida” a su líder en cada jugada, porque para eso están. Todo porque él es la pieza más importante y hay que defenderle a toda costa, o ser “solidarios” (perdón por la mala palabra) como se diría en Guatemala. En resumen, sacrificio por el bien común.
Pero nadie, habla del egoísmo.
Al final del Super Bowl, se ven dos grupos de personas, los que sufren la derrota que desaparecen en nada y los vencedores que son todo festejo, todo abrazo y todo felicidad. Escucharlos en las declaraciones es interesante, la mayoría dice lo mismo que hemos escuchado en otros años, que por la ciudad que lo merece, que por el entrenador que confió en uno, etcétera. Pero en esta ocasión hubo una declaración que llamó más mi atención:
- Ese anillo va en este dedo amigo, en éste dedo – Gritaba a los micrófonos
Yo pensaba que esa tenía que ser una de las declaración mas sinceras de todas.
Claro está que cada quien dejó su esfuerzo en cada jugada y que como “trabajo en equipo” cada quien sabía (por lo menos la mayoría de veces) lo que tenía que hacer, porque entendían que haciendo bien su tarea, era más factible que los otros hicieran bien la propia y eso no es sacrificio, es pretender un beneficio personal.
No nos engañemos. No fue que se sacrificaran por el Mariscal de campo, ni por el Entrenador o por el Equipo. No. Cada uno se entregaba por el anillo y la gloria que éste representa.
No todos pueden ser Mariscales de Campo, el mismo Mariscal si quisiera correr entre las líneas de ataque, tampoco podría, saldría lesionado en nada. Cada quien tenemos nuestras funciones, nuestras habilidades y nuestros objetivos. Y mientras mas honestos, sinceros y claros seamos con éstos últimos, es más probable que hagamos las cosas mejor, para alcanzarlos.
Cuidémonos pues de esos mensajes “bonitos” que parecen “correctos” y meditemos en lo verdaderamente importante.
Saludos
BTW. El Super Bowl estuvo muy bueno. No será recordado como el mejor partido de la historia, pero tuvo su dosis de emoción. Recomendado el Futbol Americano, es una especie de Ajedrez.
El paraje del sur – Viaje del Escritor IV
Muy al sur, detrás de la última montaña, se encuentra un paraje que nadie por si solo podría encontrar. No son pocos los que han intentado dar con él. Se han trazado mapas, dibujos, textos completos a modo de diarios, creados con la intención de que otros expedicionarios no recorran los mismos caminos y que, abriendo nuevas rutas, puedan dar con el tan codiciado lugar. El hombre ha dejado fortunas, familias, placeres y la vida misma por aquel trofeo. Pero los que volvieron, lo hicieron con las manos vacías y con los sueños y esperanzas destrozadas.
En esas expediciones siempre llega un momento en que las fuerzas se agotan. Rendidos todos, buscan algún refugio donde descansar, que nunca es otro que el camino mismo. Entonces en muy contadas ocasiones, alguno de los desmayados empieza a escuchar un cantar muy agradable e hipnotizante. El hambre en él desaparece, el cansancio retrocede y teniendo como guía el dulce sonar, y como únicos testigos la inmensidad de la nieve y el abrazo del frío, no se le encuentra más y el afortunado logra llegar al ansiado destino.
El lugar es una bella ciudad, que pareciera estar hecha de cristal. Es un poema a la vista. No al modo de “El Dorado”, sino más bien está formado por sutiles formas, buen gusto en el paisaje y dentro se respira serenidad, lo que lo hace perfecto. No hay muchos habitantes, pero los que están, transmiten mucho temple y orgullo. Dan la bienvenida al confundido recién llegado. Le alimentan y le visten. Le dan un buen lugar para descansar y luego de unas horas le cuentan el motivo por el que lo han llevado hasta ahí.
Unos meses después el escogido vuelve de su extraño viaje. Ha estado con unos seres que conocen respuestas a preguntas que a diario nos atormenta. La razón de nuestro existir, el por qué del tiempo, qué es correcto y qué no lo es. Así mismo aprende de las debilidades del hombre. Lo que más nos gusta, lo que más necesitamos, lo que nos es preciso escuchar para sentirnos bien con nosotros mismos. Aprende de la insaciable necesidad que tenemos los seres humanos de creer en algo. Del placer que experimentamos al creer que “solo yo, como afortunado, poseo la verdad”, y que por lo tanto todos los demás están equivocados.
Pero el que fue llamado, también es hombre. Nunca se desprende de las mismas debilidades que le fueron enseñadas como defectos, pero él ya no se siente igual a los demás. También es avaro y el ansia de poder lo domina. La necesidad de reconocimiento y de que le rindan culto, porque él y no los otros fueron los escogidos, dominan su originalmente buena intención de pregonar los secretos de la vida. Piensa que no tiene sentido dar tanta libertad a las personas con tanto conocimiento. ─De todos modos no sabrían valorarlo─ se convence. Y entonces hace uso de toda su sapiencia para inventar verdades que son más adecuadas para el oído humano.
Muchos de los privilegiados al regresar, crearon religiones que todavía hoy día dominan grandes masas. Otros se conformaron con pequeñas sectas, algunas con mucho poder para influenciar las mentes. A otros les ganó la culpa y solo tiraron pequeñas ideas que de todos modos les dio un beneficio personal muy grande. Hasta ahora ninguno de ellos pudo pelear contra su naturaleza.
Mientras tanto los habitantes de aquella ciudad se burlan de nuestra especie, porque saben que nadie será capaz de no ser corrompido por el don que ellos otorgan. Y el resto de nosotros seguiremos esperando por siempre que alguien nos transmita el conocimiento de la verdad.
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Ahora tocaba inventar una leyenda. Esta es mi contribución al Viaje del Escritor IV de Lectores Chapines, pueden leer otras historias aquí.
Saludos
Shinedown – Second Chance
Esta entrada, quizá hubiese quedado mejor en el 2008, por ahí entre junio y julio, que creo que fue, cuando se lanzo el album “The Sound of Madness”, pero hay cosas que vuelven o que llegan tarde. A demás con lo rápido que va el tiempo, el 2008 no está tan lejos, no?
Les dejo el video de la canción que he estado escuchando toda la semana y como siempre, la letra. Espero les guste
Letra:
My eyes are open wide
And by the way, I made it
Through the day
I watched the world outside
By the way, I’m leaving out
TodayI just saw Hayley’s comet
She waved
Said why you always running
In place?
Even the man in the
Moon disappeared
Somewhere in the
Stratosphere[Chorus]
Tell my mother,
Tell my father
I’ve done the best I can
To make them realize
This is my life
I hope they understand
I’m not angry, I’m just saying…
Sometimes goodbye
Is a second chancePlease don’t cry
One tear for me
I’m not afraid of
What I have to say
This is my one and
Only voice
So listen close, it’s
Only for todayI just saw Hayley’s comet
She waved
Said why you always running
In place?
Even the man in the
Moon disappeared
Somewhere in the
Stratosphere[Chorus]
Tell my mother,
Tell my father
I’ve done the best I can
To make them realize
This is my life
I hope they understand
I’m not angry, I’m just saying…
Sometimes goodbye
Is a second chanceHere’s my chance
This is my chanceTell my mother,
Tell my father
I’ve done the best I can
To make them realize
This is my life
I hope they understand
I’m not angry, I’m just saying…
Sometimes goodbye
Is a second chanceSometimes goodbye
Is a second chance [x2]
Saludos
Hábito de la lectura
Varios amigos y familiares que tienen la gentileza de seguir este blog, no poseen el valiosísimo hábito de lectura. Por eso deseo compartir un post que hice para Lectores Chapines, donde trato el tema de algunos consejos para encontrar el gusto por las letras.
Lee: No importa cuánto se busques y se preguntes. Sin duda alguna el consejo más recomendado y que no por obvio deja de ser cierto, es simplemente tomar un libro y leerlo. Las cosas no pasan porque uno las quiera, hay que actuar.![]()
Ponte una meta: Aunque a alguno le sirva ponerse una meta del tipo “voy a leer este libro para finales de mes”, funciona más si las metas son pequeñas. Leer 3 ó 4 páginas de un libro diario o quizá un capitulo, es algo que no suena descabellado. Poniendo atención tomará entre 10 y 15 minutos al día y casi todos disponemos de ellos. La excusa de “no tengo tiempo para leer” no valdrá más.
No leas para dormir: Muchos cuando se disponen a tomar el hábito lo hacen cómodamente acostados y “enchamarrados” en cama. Es casi seguro que después de unos párrafos te de sueño y no solo no lograrás leer, sino que relacionaras al sueño con la lectura. Busca un tiempo antes de dormir y un lugar lejos de la cama, por lo menos mientras dominas el hábito.
Comienza con libros pequeños: En el grupo buscamos libros que no pasen por mucho las 200 páginas. Considero que es un buen número y es muy factible que termines un texto de ese tamaño. La satisfacción de terminar algo te empujará a seguir, mientras que dejar un libro a medias, probablemente te desanime.
No leas mucho a la vez: En algún artículo de revista leí que no se debería de llevar más de tres lecturas al mismo tiempo, pues escenarios y personajes podrían confundírsenos. Y si estas empezando es peor aún, luego uno suele cometer esos “errores” más frecuentemente.
Lee libros: Muchos escudan su falta de lectura en afirmar que leen mucho en revistas y/o internet. Si es cierto que tienes el hábito de esta lectura anímate con un libro, no te arrepentirás. Alguien decía en un periódico: “Leer un libro es como darse un nutritivo banquete, leer en internet viene a ser una abundante mesa de Snacks” (parafraseado). Puedes estar de acuerdo o no con esa frase, pero cualquier asiduo lector te puede hablar de las ventajas de tener un libro en mano.
Lleva siempre un libro contigo o usa la tecnología: Ahora es muy fácil llevar muchos libros en un celular o dispositivo portátil. Si no te es muy práctico llevar un libro en papel, puedes aprovecharte de las facilidades de nuestro tiempo. El tema es asegurarte que en cualquier “tiempo muerto” puedes trabajar en adquirir el hábito.
Comparte la lectura: Siempre es más fácil leer, si tienes con quien compartir la aventura o la enseñanza de lo que estás leyendo. Puede ser un amigo, tu pareja o ¿Por qué no? Un grupo como Lectores Chapines, donde lo de entablar conversaciones alrededor de un texto, nos encanta.
Saludos
Lamentablemente estamos bien – Leila Macor
Por alguna curiosa razón que desconozco, el país en donde mas he estado después de mi querida patria, es Uruguay. Lugar en donde he recibido muy buen trato y muestras de afecto, no porque yo sea especial, sino porque en general el uruguayo es así, resumiendo, buena persona.
De tal cuenta en un muy agradable gesto, un compañero de trabajo (omito su nombre, porque no sé si le gustará que le mencione) luego de algunas charlas donde le indicaba mi curiosidad por la forma de ser de ellos, que yo calificaba de muy curiosa, me regaló un libro,
cuyo nombre y autora titulan éste post y el cual he disfrutado mucho.
Supongo que éste será un post dedicado a uruguayos y su buen sentido del humor y a personas que hayan tenido mucho que ver con el país y/o su gente, pues de lo contrario algunas cosas quizá no se entiendan.
Dicho esto me permito transcribir un pedazo del libro, que cuenta el punto de vista de una venezolana que se fue a vivir a Uruguay, con la intención de que se diviertan y claro está, que puedan leer el libro completo, que no tiene desperdicio.
La verdad de 347 milanesas
Poco después de mi llegada a Uruguay, Gaby me acompañó al almacén y me escuchó pedir “100 gramos de jamón, 100 gramos de queso; ya”.
Y me regañó:
-¿Cómo le decís “¡ya!”?Al parecer, mientras yo decía que no quería nada más, el hombre entendía que yo le ordenaba que me diera el pedido enseguida. Sutil pero sustancioso malentendido.
Eso fue sólo el principio. “Pronto” aquí no significa temprano, sino “listo” (italianismo si los hay), y si digo papá y mamá, como en Venezuela, a los uruguayos les resulta tan infantil como si me vieran chuparme el dedo en el ómnibus. Así que debo hablar de “mi madre” y “mi padre”, que me parece más solemne que una asamblea de la ONU.
Luego hay expresiones gloriosas como “desubicarse”, “perseguirse” y “paranoiquearse”. Desubicarse es una irreemplazable manera de definir a quien actúa fuera de contexto; el que se persigue huye de su propia sombra y quien se paranoiquea se siente censurado sin motivo.Esos tres vocablos, una vez incorporados al léxico personal, no se van más. Porque aunque me mude a Paraguay o Nicaragua, siempre me desubicaré y me perseguiré como lo hago acá.
Un día fanfarroneando con mi adaptación a Uruguay, saludé a una española a la usanza local:
-Hola, ¿qué hacés?
Y ella en lugar de decirme “bien”, me narró todo lo que hacía: venía de tal parte de hacer tal cosa, luego iría a tal otro lugar con tal otro fin, etcétera. Total: fui victimizada con quince minutos de conversación involuntaria. Le puse fin a mi afán adaptativo y volví al neutro “cómo estás”, porque ya había abandonado hacía tiempo el saludo venezolano: “que hubo”. Que si se lo llego a preguntar a la española, capaz que comenzaba por Adán y Eva.
Pero de todas las sutilezas posibles, la que me hace más gracia de los uruguayos es su incapacidad de redondear una cifra. dada una extraña manía por la precisión numérica, o su psicoanalizable necesidad de parecer muy muy serios, eluden siempre el redondeo y ni se acercan a cinco o al cero. Que, les informo, es una operación mundialmente aceptada.
-Te estuve esperando, no sé, como 23 minutos.
-Qué sé yo, tendrá 48 años, algo así.
-El lugar estaba tan lleno que había como 216 personas.Incluso en una asamblea a la que asistí hace poco, uno de los miembros dijo, como para redondear:
-Supongamos que tal empresa gaste en un año, no sé, unos 22,608 dólares.
También he demorado en comprender la sabiduría zen implícita en la expresión “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa” y en la paradoja irresoluble “si te digo la verdad, te miento” que les gusta tanto decir a las tías.
Además, toda explicación comienza con un “el tema es…” y toda respuesta con un “te explico”.
-¿El 60 pasa por acá?
-Te explico. Pasaba. Pero cambiaron la parada porque…Gestos. Para acusar a alguien de tarado, los uruguayos se valen de una expresión tan imperceptible que me costó años imitar. Cierran apenas los ojos e inclinan apenas la cabeza. Yo cerraba los ojos demasiado tiempo o demasiado poco, o exageraba la inclinación de la cabeza. No me creerán, pero lo ensayé mucho tiempo. Sólo después de años de espejo pude por fin convertirme en una perfecta tarada.
Además, cuando algo o alguien es bueno, los uruguayos cierran el puño, con el pulgar y el índice abiertos, y llevan la palma frente a la boca. El extranjero siempre pregunta qué significa el gesto. Y el uruguayo siempre responde, incluso emocionado:
-¡Bigote para arriba!
Y yo aún no he encontrado quien me explique qué demonios tiene que ver un bigote reversible con estar bien.
También es clásico que se muerdan el labio inferior, mirando hacia arriba y moviendo negativamente la cabeza, para denotar una especie de suspiro facial. El gesto honestamente me disgusta porque le da a quien lo hace un aspecto bobalicón, Pero en fin, es algo personal.
Y encima hay expresiones inexplicables, como “agarrate Catalina” (¿quién es Catalina?) y otras gastronómicas, como “chupate esta mandarina” y “la verdad de la milanesa”, verdad cuya iluminación culinaria todavía espero que me alimente.
Por otra parte, mi cierre-mágico tiene aquí el grave nombre de velcro, no se suda sino que se transpira; y, en lugar de enredo, usan un regionalismo tan gracioso como entrevero. Además, debo escribir transcripto en lugar de transcrito si no quiero pasar por boba, aunque a la vez, contradictoriamente, tengo que eliminar la p de septiembre si no quiero tener problemas con mis compañeros de trabajo.
Y finalmente un extranjero tendrá que acostumbrarse a invitaciones como ésta:
-¿Venís a la Rambla a tomar un mate y mirar el atardecer?
Yo respondía que no podía imaginarme proyecto más aburrido.
En el trópico el atardecer dura un segundo. Uno pestañea y ya se hizo de noche: cae como una guillotina. Para mí, el atardecer era un accidente con el que uno se topaba por casualidad, y suerte si lo veía. De modo que el plan de salir a mirar un sol que demoraba horas en ponerse, calladas las dos, para discutir con demonios internos que nunca me atormentaron, me daba una pereza tremenda.
Bien ya no. Talvez en eso consista la verdad de la milanesa. O al menos la de, no sé, unas 347 milanesas.
Espero que Leila Macor no se moleste conmigo por transcribir algo de su texto, pero ha de comprender que por estos lares, no es posible conseguirlo.
Saludos
PS. Seguro que se puede hacer, o habrán, trabajos similares de cada uno de nuestros países y costumbres y ha de ser interesante poder reírse de uno mismo.








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