De nuevo en Uruguay
Luego de un viaje incomodo, me encuentro de nuevo en Montevideo. La cosa no parece haber cambiado mucho desde mi última estancia aquí, aunque para ser honesto, el Uruguay parece ser un país que no se mueve muy rápido, lo cual no es necesariamente malo, porque la gente en términos generales vive “tranquila”, y esa tranquilidad somos muchos países los que la añoramos, como lo que mas.
Capaz que esto de lo lento tiene que ver con el mismo significado del nombre, que muchos sostienen, aunque también muchos uruguayos no lo saben, que significa “rio de los pájaros”, aunque otros creen que la misma palabra de origen guaraní, significa “rio de los caracoles”.
Acá todo tiene tinte socialista, lo que de entrada choca con mis ideas. A 10 metros del lugar donde me encuentro esta el “Sindicato de porteros de hotel”, porque “todo” tiene su sindicato. Y así como el socialismo, hay algunas otras cosas que no terminan de convencerme, el IVA al 22% por ejemplo, los permisos que hay que sacar para abrir una empresa/comercio, donde por ejemplo es necesario, según me contaron, que una o dos personas de la empresa, obligadamente tomen un curso de primeros auxilios con los bomberos. Otro ejemplo, el dueño del lugar no puede decidir donde poner un extinguidor (mismo que es obligatorio por ley) sino que alguien del mencionado cuerpo es quien decide donde va… y si decidiese que la enorme caja de cristal con el tubo rojo va en la pared de la entrada, donde quita todo el gusto al diseño que da la bienvenida al visitante, ahí va y ahí queda. Dicen que abrir una empresa, según el tamaño podría llevarse los dos años, no es dato oficial, solo fue algo que me comentaron en una charla., pero de que acá abunda la burocracia, abunda.
Ayer mismo mientras estaba en la habitación del hotel, vi pasar enfrente a unos muchachos de entre 16 y 18 años quizá, caminando, quitados de pena, a las 12:30 am y no es la primera vez que lo veo. Hace un año, caminaba sola a eso de las 3 de la mañana una joven, que calculo tendría unos 19 años por la calle, con total normalidad, yo en cambio que iba acompañado y que solo caminé una cuadra, por el lugar donde me dejó el taxi, lo hacía paranoico pensando que detrás de algún poste saldría algún asaltante a quitarme mis poseciones y es que claro, ¿Quien en nuestro país saldría a caminar a esa hora?
La pregunta es: ¿Cuánto estaríamos dispuestos a pagar por esa tranquilidad?
El Uruguay es un país extraño, según sus mismos habitantes. Espero poder irles contando mas curiosidades de por acá, en éstos días.
BTW Acá todos se tratan de vos, no hay diferencia de clases, ni de puestos … todos de vos … y eso esta bueno. Da la impresión de que todos son cuates.
Saludos
Discutamos… pero sin el concepto de “Relativo”
Siempre me gustaron los debates y las discusiones… desde que tengo memoria he sido un “peleonero intelectual” con las ideas, porque siempre he sostenido que “yo siempre tengo la razón hasta que alguien me demuestre lo contrario”. No porque considere que yo sepa mucho, sino porque considero que para cambiar de ideas el argumento de la que se está aceptando debe ser fuerte y razonable. Tampoco lo sostengo porque crea que estoy en lo correcto con mis conceptos al 100%, sino porque el “pelear” para refutar otras ideas es un ejercicio que, obliga a pensar y pocas cosas encuentro tan placenteras como esto.
La semana pasada en TwitterVilleGT hubimos varios involucrados en una discusión acerca del concepto del Arte. Algun@s (tod@s) sostenían que todo es arte, porque todo puede mover sentimientos, desde el cierre exitoso de una contabilidad, hasta un perro atropellado en carretera, considerando la satisfacción, la realización y el impacto de una imagen, entre otros, como sentimientos/emociones. Yo por mi parte sostenía que el Arte, como intención artística, traslada un mensaje que mueve sentimientos… pero es eso, una vía de comunicación entre artista y quien admira la obra.
Luego esta semana existió otro tema de discusión. Ahora opinábamos sobre los libros motivacionales, donde la mayoría (esta vez no estuve solo) sostenía que si le hacen bien a alguien son buenos. Yo considero que no todo lo que hace bien, es bueno, pero como no es el tema de este post no pongo algún argumento para sostener mi postura, pero si dejo claro que considero que comprar y leer libros que dicen frases sosas, mentiras que suenan bien, o verdades obvias, es una pérdida de tiempo.
Alguna vez nos enseñaron aquella frase que reza “todo es del color del cristal con que se mira” y eso no es cierto. Si estoy frente a una pared blanca y coloco frente a mis ojos un cristal verde, seguramente veré la pared de color verde, pero eso no significa que la pared cambio de color, la pared sigue siendo blanca.
En ambas discusiones siempre apareció el argumento de que “todo es relativo”.
Cuando esa frase entra a una discusión, me dan ganas de abandonar la misma. No tiene sentido discutir con alguien que piensa que ambos puntos de vista son válidos… Lo interesante es ver si podemos o no ponernos de acuerdo en algún concepto y más interesante aún los argumentos que aportamos para defenderlo, porque eso nos enriquece intelectualmente. Si digo que todos tenemos razón porque todos tenemos nuestros puntos de vista ¿de qué sirve buscar la “razón”?
Al final estábamos hablando de qué tan blanca era la pared, por qué era blanca, qué haría que fuese blanca, etcétera. No que si yo la veía con un cristal distinto al del otro.
Saludos
Viaje del Escritor
Abrió los ojos y comprendió que tenía que despegarse de la comodidad de su cama, como todos los días, a la misma hora. Para él no era un día de asueto, no porque alguien o algo se lo exigiera, sino más bien porque era un día importante para su labor diaria, porque “cuando las personas están de descanso, regularmente están de mejor ánimo y por ende, más caritativas”, sostenía. Había dormido con la ropa de diario y considerando que el aspecto que daba era el adecuado, decidió conservarla para el resto del día y quizá para algunos más. Se dirigió a la mesa que tenía en la misma habitación, porque el lugar de residencia, era en extremo pequeño, pero a él le parecía más acogedor y más cómodo, porque “así no tenía que gastar energía en ir de un lugar a otro”, ya en ella, tomó lo que siempre tomaba de desayuno, que no era mucho, pero era el mejor tiempo de comida, por aquello de que es “la comida más importante del día”. Finalmente cuando terminó su ritual diario, se dirigió al lugar en que se le podía encontrar todos los días de siete de la mañana a seis de la tarde, porque “tampoco hay que abusar del horario laboral”. Antes de iniciar con su quehacer se dirigió a la fuente de siempre, donde pudo tomar un poco de agua y permitirse lavar la cabeza y algunas partes del cuerpo que hacia algunos días, no tocaban el vital líquido, porque en casa “no era indispensable tenerle”.
Cuando sintió que era suficiente, se fue a situar a la esquina del semáforo de siempre. Hoy no pasaría la señora del Toyota rojo, que siempre con buen modo le dejaba sus “tres pesos”, ni el señor del Mazda rojo que a pesar de que nunca le volteaba a ver, siempre le dejaba un par de quetzales al medio día, total pensaba “no se le puede caer bien a todos en el trabajo”. Hoy sería un día distinto, no habría tantos vehículos en las calles, el ruido no sería tanto y en general sería un día más apacible y beneficioso para la economía de casa.
A eso de las cinco de la tarde, se dio cuenta que ya no pasaban muchos por su esquina, así es que decidió abandonarla más temprano, aunque “nunca por irresponsabilidad”. Antes de partir se dio tiempo para revisar las ganancias del día y sumaban Q16.35, lo que significaba que ese día se podría dar el lujo de visitar a “su amigo” de las carretas que están frente a liceo, y como estaban por cerrar, chance y hasta le regalaban algo, si no, en esta ocasión, podría comprarlo. Al llegar su amigo lo recibió de bueno modo, total ya no había clientes a los cuales ahuyentara. No platicaron de nada, no tenían tema en común, así es que tomó las sobras que le obsequiaron y emprendió el camino de regreso a su cuchitril.
Sentado a la orilla del incomodo pedazo de mueble en el que dormía, meditaba en el esfuerzo que tendría que hacer al día siguiente por motivarse a seguir con esa vida en la que no pasaba nada, pero a la que se aferraba con todas sus fuerzas porque alguien le había convencido de que “nadie puede escapar a su destino”.
———–
El 20 de octubre de 2009, vi a una persona, a la cual no pude calcular su edad por el estado de abandono en que se encontraba, sentada en la fuente de la Plaza Israel, en zona 9.
FIN
En el grupo de LectoresChapines, se hizo la propuesta de practicar un ejercicio de escritura. La idea era que cada uno de los participantes escribiéramos de algo que viéramos, pasáramos o pensáramos el 20 de octubre. Hoy finalmente publique lo que escribí y decidí compartirlo acá también.
Si quieren ver otras historias, pueden dar clic acá.
Saludos
Miedo a la critica o a la condescendencia
“El problema de exponerlo es que te lo pueden destruir, te pueden decir que es lo peor que han leído, te pueden decir que por favor no lo intentés mas, o lo peor, que fue una total perdida de tiempo para ellos.”
Luego de dar la noticia de que había escrito un libro (autopublicado) y de celebrar la satisfacción que eso me dio, me quedé econ un “sabor” a preocupación,
pues por varios mensajes, contrario a lo que yo le exprese a @giopack de que pasaría inadvertido, hubieron personas que me comentaron que lo querían leer.
Me quedé con una sensación extraña de intentar pensar en lo que los que lectores podrían comentarme o pensar al respecto y no sabía si había hecho bien compartiéndolo, sobre todo considerando el “calibre” de algunas personas que mostraron su inquietud, pues son personas que leen y saben mucho, incluyendo a algunos “Lectores Chapines”.
Lo bueno fue que con tanto que he estado meditando, me di cuenta que la critica me conviene. Que en todo caso, si tengo la fuerza de no dejarme vencer por un comentario fuerte (que creo que la tengo) me servirá para futuros trabajos, siempre que tenga el cuidado de discernir e interpretar los mismos.
Ahora me preocupa mas la condescendencia.
Si alguien me dice que es bueno por compromiso, ni aprendo, ni crezco, estaré siendo engañado y lo peor, podría creerme que hice un buen trabajo y no preocuparme por mejorar.
Simplemente me queda confiar en las personas que se animen a hacer sus comentario, sean reales y/o que pueda hacer uso de mi sentido común para diferenciar unos comentarios (reales) de otros (falsos).
Vale aclarar que ninguno esta obligada a hacerlo, ni siquiera por amistad o compañerismo, ni porque “mala onda con aquel”, aunque interpretaré su silencio, jeje
Saludos
PS. Gracias a quienes tuvieron a bien dedicarle un poco de su tiempo a mi trabajo.
Esta completo mi primer libro
Con algo de pena, tendría que aceptar que es mi segundo libro, ya a los diez u once años, escribí una historia de una familia que iba de vacaciones al campo, misma que estaba dividida en ocho capítulos, cada uno con su respectiva moraleja. El problema fue que luego de revisarlo me di cuenta que era demasiado parecido a un libro que yo acababa de leer, por eso y por el hecho de que lo extravié, no lo tomo en cuenta.
Desde entonces tenía la intención de escribir. A quienes me conocen o a quienes me han leído, les he comentado, que siempre quise estudiar y
dedicarme al mundo de las letras, pero por motivos que no vienen al caso, no lo hice. No obstante dentro de mi lista de pendientes, esa que dice que antes de morirse hay que sembrar un árbol, escribir un programa de computadora, componer una canción, etcétera. Estaba el de escribir un libro.
Pensé que cuando tuviera mi primer ejemplar en manos, lo primero que haría, luego de twittearlo, sería contar los pasos que llevó la publicación, que dicho sea de paso con el invento este de la autopublicación es un poco mas fácil en algunos temas, desde conceptualizar la idea, definir el género y demás, hasta la maquetación del libro, pero ahora mismo, no puedo hacerlo. Lo único que quiero es compartir con ustedes la felicidad que siento, por la meta alcanzada.
También creo que es valido aclarar que no pretendo llevármelas de escritor consumado, pues estoy lejos, pero muy lejos de ello. Hace un tiempo leí en el blog de una persona que daba consejos a escritores, un post que hablaba de que probablemente se le empiece a reconocer algo a uno, cuando se haya escrito el quinto libro, entonces pensé que como ese era mucho por hacer, valdría la pena ponerme a trabajar cuanto antes, si pretendo dejar algo, a lo que por lo menos se le pueda estimar.
Por último dar las gracias a quienes fueron mi inspiración, a quienes me motivaron a hacerlo, incluyendo algunos que ya ni se acuerdan que lo hicieron, y a quienes colaboraron con este trabajo.
Saludos








Cuates que comentaron